Apenas es el segundo libro que leo de Vicente Herrasti y confirmo lo que pensé desde que leí el anterior, la célebre novela de Las muertes de Gengi. Estamos ante un autor fuera de las modas de la literatura mexicana y por lo mismo, el más contemporáneo de todos, porque su obra apuesta por solo el hecho literario de la ficción que lleva a cabo lejos de lo contemporáneo, acaso más cerca de la voluntad más particular de la literatura que es ficcionar sobre mundos nuevos o, en su caso, por viejos.
En La muerte del filósofo, Herrasti nos lleva por el fallecimiento de Gorgias de Leontinos, célebre sofista, alumno de Empedocles, rival de Platón, quien fallece a los 108 años de edad en la ciudad de Feres, gobernada por el tirano Jason. Tras u esperado fallecimiento, dadas las dolencias que lo aquejaban, ciertos personajes de la ciudad aprovechan las exequias para dar un golpe de estado al tirano. A partir de este momento, la historia se centra en Akorna, el eunuco esclavo quien cuidaba al filósofo y su devenir en la revuelta, pero también en su relación con el filósofo quien había terminado en la víspera a su muerte, su exhorto a la prudencia, texto que el esclavo usurpa junto con 500 estateras de plata con las que pretende huir del yugo de los reyes de Larisa o Feres, la ciudad de Jason.
La novela es un gran muestrario de la vida griega de la época, del sistema social que impera, de la vida de los esclavos, de la filosofía de Gorgias y de la urdimbre política. En ratos coquetea con la novela de género negro .-aunque no es un hecho criminal el que se investiga, en ocasiones persiste la lógica del asesino y del que huye-, pero se vuelve muchas más cosas: su erudición, su lenguaje, los trazos de filosofía y de historia de los filósofos de la época, narradas a cuentagotas, le permiten construir un mundo que se revela con soltura, elegancia e inteligencia.
Quien lea la novela sin duda disfrutará el infierno de Jasón, las exequias del filósofo, cierta escena en el hostal-prostíbulo de Evélpides, así como la inesperada amistad de Akorna con ciertos personajes que se encuentra en su intento de huida hacia la libertad, mismo que al final, como la célebre filosofía de Gorgias, no existe, porque acaso, la gran paradoja que los dioses nos legaron fue un libre albedrío que no supera el encierro de nosotros mismos que nos habita.
Gran novela de Herrasti, ahora a leer la siguiente.
Alfaguara, 2008, p. 172
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