Sunday, July 27, 2025

La famosa invasión de los osos a Sicilia, Dino Buzzati

Hace tiempo que no leía un libro tan bonito en la lIJ... aunque también debo decir que han pasado más de 80 años desde su publicación, pero tiene ese aire clásico que sólo logran tener los verdaderos libros imprescindibles. Dino Buzzati es, además, un clásico autor italiano con textos para todo público al que en realidad no conocía pero, ¡ay, cuántos grandes y buenos autores y autoras nunca conoceremos! La historia es en apariencia sencilla: el rey de osos, Leoncio, sufre algo irreparable: unos cazadores le roban a su osezno, Tonio. Apenado por lo recuperarlo, decide no contarle a nadie el verdadero motivo de su desaparición. Con los años, la vida de los osos en las cumbres de las montañas de Sicilia, los obligan a bajar al valle para no pasar hambres y, liderados por Leoncio, se lanzan a la aventura. Sin embargo, el valle tiene un rey, el malvado gran Duque, con fortalezas, bestias míticas, fantasmas y un mago, De Ambrosiis, quien tiene una varita mágica que sólo sirve para hacer dos hechizos y no más. Con estos elementos, Buzzati crea una fábula que habla de sistemas totalitarios, amor entre padres e hijos, corrupción y burocracia, fantasía, etcétera. La obra tiene dos grandes apartados, escritos al parecer en dos momentos o, bien, alimentados por dos intenciones. La primera, que fue publicada en un diario italiano durante la guerra, narra el avance de los osos hacia la capital de Sicilia -una Sicilia que ya no existe, ni sus montañas ni sus castillos, ni sus ríos, pero que es la Sicilia actual, dice con entrañable premisa mágica el autor. Y en el avance, de encuentran con ejércitos, castillos encantados, ejércitos fantásticos, hombres valientes y esta parte es maravillosa. Vibra la inteligencia fantástica de Buzzati, la capacidad para crear alegorías, sueños, la intervención de una fantasía fabulosa. Luego, viene la segunda parte, mucho más sosegada, pero que nos habla, de los mismos osos, pero ya en su contacto con los hombres y los hombres, bueno, parece que corrompemos todo lo que tocamos. No contaré más de la historia, pero hasta sus últimas páginas es elocuente, precisa y simbólica. Hace días, charlando con un grupo de autores de LIJ en formación, les contaba sobre esta doble lectura de la LIJ, la que vuelve un libro para niños, en todos los públicos y no al revés. Gran libro, será de mis preferidos. Ahora intentaré ver la película.


Gallo Nero

176 p

Monday, July 21, 2025

A golpe de linterna. Tomo I. Pioneras. Antología de Liliana Pedroza

Hace algunos años que salió esta antología de A golpe de linterna, editada por Atrasalante, pero con un proyecto en realidad mucho más integral por parte de Liliana Pedroza, investigadora mexicana que enfocado parte de su trabajo en recuperar la obra cuentística de autoras mexicanas invisibilizadas por el canon y la tradición literaria mexicana, dada a lo que ya sabemos qué. Al fin, en un reajuste nuevo de los libros en mi casa, me encontré de nuevo con los tres tomos y pensé que era el momento de leerlos. El primero, pioneras, abarca a autoras de la primera mitad del siglo XX, tal vez un poco antes, ya que el tomo II recupera a las autoras mexicanas más conocidas de mediados y un poco la primera parte del siguiente lustro del mismo siglo. Así, los cuentos y relatos que están contenidos aquí aún tiene mucho justo de eso, de relatos, no son cuentos escritos, digamos con la tradición del cuento latinoamericano contemporáneo, sino que le deben, acaso, más al realismo y al romanticismo, aunque no se puede negar con sus cuentos e historias fieles a su época y que la selección de los mismos, bien nos permiten hacer un recorrido alterno por las distintas épocas históricas del México de entonces. Así que aquí mi breve relatos de los que más me gustaron de acuerdo al índice:

"La novicia" de María Luisa Ross. Un relato al más puro estilo romántico, contado en breves capítulos, en donde asistimos a un evento de amor y paranormal en la espesura del bosque.
"La venta del chivo prieto" de Laura Méndez de Cuenca. Un relato bien llevado sobre los azares del destino, sobre el intercambio de cuerpos, sobre la avaricia, que tiene en la Mercadela, un mujer avara y soberbia, su personaje principal.
"Amargo" de Tina Vasconcelos de Berges. Un brevísimo relato sobre cuatro amigas que no logran cumplir sus sueños.
"El señor don Juan, mi marido" de Amalia Fernández Castillón. Un cuento sobre los sinsabores de las grandes bodas, pero de los matrimonios miserables, con grandes dosis de sarcasmo.
"Crepúsculo" de María Helena Almazán. Acaso, uno de los mejores relatos del libro. Un mujer con marido golpeador y sindicalista, encuentra en un niño y un hombre mudo y con problemas de otra índole, un poco de paz y esperanza ante la violencia de su esposo.
"La locura de Chabela", de María Esther Ortuño de Aguiñaga. Este cuento es de una ternura, pero también de una tristeza. Chabela se casa con don Roque, el viejo del pueblo, pero aún así logran tener dos hijos que se malogran. La pareja, pasado el tiempo, ya no puede volver a procrear por la evidente edad del anciano al que un día, al fin, "se le cargan los años". Chabela, inocente, pero confiada, termina volcando su amor por los niños de una manera poco cuerda, por decir lo menos, pero con mucho amor, por decir la verdad.
"La cuesta de las ballenas" de Emma Dolujanoff. Cuentazo, un triste cuento de amor en la playa, entre dos hermanos y la mujer que uno sí ama, pero el otro posee.
"Fosforecencia" de Virginia Barreto, miren, yo creo que Sthepen King leyó este cuento antes de escribir El resplandor. Gran relato fantástico.
"Desde una ventana" de Nellie Campobello. Con dos páginas, Nellie escribe un relato contundente sobre la muerte y la cotidianidad.
"La coronela" de Enriqueta de Parodi. Una mujer se vuelve coroneal de los ejércitos revolucionarios después de sufrir una traición amorosa. Al final, todos los personajes encuentran su redención.
"Agua de las verdes matas" de Irma Sabina Sepúlveda. Un cuento preciso sobre la adicción y la tonada, sobre la voluntad de recuperar los vicios aunque nos lleven al final.
Finalmente, "Burocracia" de María Elodia Terrés y "Aquelarre, crónica de nuestro tiempo" de Luisa Carnés, cierran para mí, un conjunto estupendo de cuentos que muestran las vicisitudes de las relaciones entre los hombres y las mujeres, el amor como eje que todo lo conmueve y desgarra, sin importar las clases sociales, las épocas históricas y la violencia entre los hombres y las mujeres cuando eso que, se supone nunca se va a acabar, termina: el amor. 


Sunday, July 13, 2025

La visitante, Alberto Chimal

 Gabriela tiene el don de hablar con los muertos o bien, con quienes están en la frontera entre los vivos y los muertos. Y, de entre todas las personas con las que puede hablar, se encuentra una, su abuela o madre Azucena, como le llama. Y su abuela le advierte que algo malo le puede ocurrir en el futuro, pero Gabriela olvida todo o casi todo lo que su abuela le dice en sueños, hasta que finalmente va a necesitar escucharla, cuando sea casi demasiado tarde. Así inicia La visitante de Alberto Chimal, una novela que, dice la contraportada, es un thriller escalofriante, pero yo más bien creo que es una novela amena y bien contada, con sus rasgos de humor, de fantasía, pero también de belleza y soltura. Gabriela ha crecido y vive ahora con su sobrina Marisol, quien asiste los fines de semana a un grupo de teatro que dirige Teodoro, un célebre director de las compañías de teatro universitario. A Gabriela, educada por un padre conservador y una madre sumisa, aquello que hace Marisol le parece inquietante, prohibido y claro, atractivo. Por eso, aunque con miedo, no tardará en enrolarse al grupo pero, tras una actividad, algo en ella despierta, algo que no pensaba que podría tener y que, al parecer tiene que ver con las chicas muertas durante la matanza del Jueves de Corpus en la Ciudad de México. Con este punto de partida, aunque con esto que les cuento la novela ya va más allá de la mitad, Alberto construye una novela interesante y entrañable, en donde se revela el mundo del teatro universitario. Los ensayos, el montaje, las revanchas, los celos, el retrato de una Distrito Federal de los años 70, con su censura, su tráfico y su pasado, son aquí personajes por sí solos de la trama que rodea a Gabriela y a su prima, Marisol. Hay entraña y afecto en estas páginas, pero no les contaré de qué más va la historia, pero tiene sus personajes siniestros, sin duda. Acaso sólo agregaré que pocas novelas transmiten el amor por el teatro como ésta, y Gabriela es un gran, gran personaje. 


272 p

Planeta.

Monday, July 07, 2025

Ejercicios de dactilografía, Ramiro Sanchiz

Debo confesar que tuve problemas con este libro. La prosa abigarrada, el exceso de adjetivos que lindan con lo tecnológico y una no tan clara exposición de la idea central del mismo me hacía rechazarlo varias veces, a pesar de su brevedad. Tampoco ayudó, creo que lo leí en el aeropuerto y en el avión. La editorial es uruguaya y el libro lo compré hace dos años en la FIL de Guadalajara. Ahora, dicho todo esto, es un libro que me dejó con muchas ideas. Le decía a una conocida, con quien compartí en vivo mi lectura, cuando al fin encontré cinco páginas realmente buenas, de una prosa más limpia. Y luego todo volvió a ser como antes, pero vuelvo a la idea. Sanchiz propone, tras la lectura de Yoga, de Carrere, que la escritura a máquina debería servir para despersonalizar el yo, construir un no-yo que ejerza la escritura. Pienso en la idea romántica de la escritura sin el yo autoimpuesto y me voy a los surrealistas que lo hicieron mucho en su tiempo, así que tampoco podemos decir que hay novedad, pero la idea de la despersonalización de la escritura es, por si mismo ya un juguete, es decir, algo con lo que se puede trabajar. Hay una parte interesante del libro, en el que Ramiro habla justo sobre esto que hago en este momento: avanzar rápido sobre el teclado, como si ese fluir fuera, necesariamente, algo artificial y entonces, él proponer escribir de nuevo a máquina. Por eso el título: Ejercicios de dactilografía, pero la verdad es que me perdí en esa idea de la escritura a máquina. No supe leer, que tampoco es un defecto, la propuesta real, así que intenté aferrarme, como un náufrago, a las ideas que iban soltando por aquí y por ella. Así, es bonita la imagen de un chico que diseña teclados y escribe en ellos, teclados esos sí, artificiales y su historia con las formas de escritura en sus viejas computadoras, el padre que le enseña a montar una TK90 o una Spectrum. Luego, en algún momento, el libro nos lleva al concepto de la alteridad en la arquitectura de un barrio. Y esta parte de bonita también, el cuadrante que recorre emocionalmente junto con su hija recién nacida o, de pocos meses de nacida, quien reconoce cuando él toma una ruta diferente y a punta de lágrimas lo regresa al carril. Gran, gran símbolo: no del transeúnte imaginario, sino del padre doblegado por las necesidades de la hija.  Luego, el libro nos lleva a esas cinco páginas, maravillosas; en las que Sanchiz empieza a dialogar sobre las posibilidades del andar a la deriva, pero una deriva artificial, más bien dictada no por los deseos del caminar, o de elogio del caminar, sino por el aparente caos dictado por una aplicación, Randonáutica. Esos chicos y chicas, esos hombres y mujeres que han perdido la capacidad de mirar y necesitan ser guiados por una app a sitios que, en apariencia, los deben sorprender. Esa idea me perturbó: qué tanto hemos perdido de nuestra humanidad como para que una misma aplicación nos indique qué mirar y hacia dónde caminar. Ramiro hace eso, caminar, pero en alguna parte, se desdobla hacia las posibilidades infinitas de los yo, del algoritmo que puede ser nuestras vidas. Mientras camina guiado por randonáutica, se pregunta qué estaría haciendo en su casa, en ese momento. Entonces, es un libro que me dejó muchas ideas, pero en el que avancé trabajosamente. Hay postulados que no se entienden, grillas o aparentes grillas que me parecen gratuitas, en ocasiones el autor intenta interpelar a Mario Levrero, pero eso se pierde. Luego, al final, dice que escribió el libro en un mes y yo me pregunto qué necesidad. Al final, viene un mapa de la obra de este creador, en una línea del tiempo. Me pareció atractiva. Entonces, sí estoy contento de haber leído el libro, pero leer fue casi un suplicio para mí. Raro, pero así son a veces los libros.

120 p
Pez en el hielo ediciones

Elogio del caminar, Leslie Stephen

Siempre he pesando que caminar es uno de los ejercicios más limpios del mundo. Pero es eso, es un ejercicio. No un hobbie. Y debería serlo, porque caminar siempre supone un encuentro con uno mismo. El libro que leí fue Elogio del caminar, de Leslie Stephen, padre, además de Virginia Wolf. En este breve y rico ensayo, Leslie habla sobre los grandes peripatéticos de su tiempo, esos grandes caminadores que solían hacer de 40 a 50 kilómetros diarios y lo que suponía ese encuentro con las cañadas, los valles, las casas en donde otros caminantes habían vivido, como Wordsworth. Mi alma está encaminada por una emoción pedestre, dice en algún momento Leslie. Y sí, caminar era una manera de materializar el espíritu cuando no había más que paisajes por ser descubiertos.El libro es rico en reflexiones sobre el arte de caminar, sobre la mirada hacia el horizonte, sobre los viejos circuitos entre los árboles, pero también es una bibliografía indirecta de los autores ingleses del siglo XIX que tenían el oficio y el gusto por caminar. "Conocí entonces la deliciosa independencia y desapego que uno disfruta durante un viaje a pie". La última sección es una diatriba, claro, contra los otros grandes consumidores de trayectorias de ese tiempo: los ciclistas, pero Leslie hace también hincapié en que, incluso caminar en el Londres de esa época debería ser algo disfrutable. Las vistas, el camino, debería ser esta una reseña más amplia, pero no lo será. Disfruté mucho el libro. Breve, con ilustraciones de Manuel Marsol. Solo queda una invitación, ir a caminar.


64 p

Nórdica libros



Saturday, June 28, 2025

Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos, Ensayo biográfico sobre Alfonso Reyes, Javier Garciadiego.

Cada año escucho sobre Alfonso Reyes, es decir, de mis últimos nueve años, cada mayo o antes de mayo, una parte de mi interés gira alrededor de él y su obra. Debemos hacer libros suyos, pero la verdad es que salvo contadas ocasiones los leo, ya que otra parte del equipo los hace, pero este año decidí ponerme más a la mano con él. Ese Alfonso Reyes monumental, lejano, casi una sombra brillosa por la institucionalidad, de la que a veces, confieso, no entiendo toda la alaraca que se hace a su alrededor. Y luego veo, como en el gimnasio, que se mantiene por un puñado de estudiosos que, no son un puñado, sino mucho más. Y, sin querer, yo me he hecho parte de esa familia alfonsina. Por eso, vuelvo a esto, este año he decidido ponerme más a tono. Por eso leí los cuentos, reseñados aquí, pero también he releído o me he reencontrado con su Visión de Anáhuac, la Oración del 9 de febrero, La Saeta, Parentalia, entre otros libros. Y esta semana al fin pude leer este trabajo monumental de Javier Garciadiego, Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos. Ensayo biográfico sobre Alfonso Reyes. Y digo monumental porque lo es, y al mismo tiempo, sin academicismos, más como una charla entre amigos, con señales puntuales sobre la vida y obra. En parte, me parece un libro bifronte, el texto que es rico en anécdotas y que arma la vida del regiomontano, y las notas, eruditas, que abren y profundizan la conversación, atañen al dato duro, que complementa con inteligencia lo que se lee. De esta manera, tenemos un volumen complejo y completo, de amigo y de estudioso, que logra desentrañarnos una vida, la del hijo que durante toda su vida no se perdonó pedirle a su padre que no se sublevara contra Madero; sublevación, que habría de terminar con su muerte en el inicio de la decena trágica y que inauguró una etapa sangrienta, acaso la mayor, dentro de la historia de la Revolución mexicana. Este Reyes de Javier Garciadiego, es un Reyes sífico. Un hombre que todo el tiempo está rodando algo para no alcanzar nada, aunque en el trayecto construya tantas cosas acaso como una marginalia, pero da la impresión de que Reyes nunca tuvo tiempo para ser Alfonso Reyes. Es decir, el verdadero Alfonso que pudo ser, porque primero tenía que ser el hijo que su padre quería, el general Bernardo Reyes, luego el que Henriquez Ureña quería, luego el que debía ganarse el sustento en París y Madrid, luego el que debía sortear las viscitidudes diplomáticas en Argentina, España, Francia y Brasil, luego el que tuvo que tener el encargo de dirigir El Colegio de México, El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua. Y en suma, el Reyes que no pudo escribir su obra porque tenía que escribir otra obra para poder sobrevivir. Es un libro duro, pero hermoso al final, claro y conciso. Un trabajo monumental que enternece en sus últimos párrafos.Hasta aquí llegan los días alcióneos, parece decir a fin de cuentas Garciadiego, todo lo que salga de aquí será imputado a la memoria de Reyes. En fin, me gustó el libro, me permitió conocer a detalle una cronología vital que conocía a dentelladas, me enternece que Reyes haya amado a su Marlen en Brasil, a su Nieves Gonnet en Argentina, que sufra porque su hijo se casa con su tía, que viva hipocondriaco, que no se recupere del sacrificio paterno, de la reticencia a su hermano, que sea un señor de su tiempo, para bien y para mal. Reyes tuvo tantas historias de libros propios mal editados que una cosa sí me queda claro: estaría feliz con las ediciones que hacemos de sus libros.


520 p

El Colegio Nacional

Universidad Autónoma de Nuevo León

Saturday, June 21, 2025

El cielo, Nona Fernández

Marion, Blanca, Emilia, Maltés, Dante, Tadeo, Bruno, la Gringa, Teresa, Julio, Mara y la narradora del cuento que le da título al libro no son sólo relatos, sino vidas que Nona Fernández desenvuelve ante el lector para jugar con ellos una danza de espejos en los que cada uno de ellos es el otro, se desdobla, adopta las inciertas particularidades del otro para ser él por momentos, particularmente en momentos de soledad. Esto, ser el doble, se establece desde el primer cuento, y para mi gusto el mejor del volumén: "Marion". Un fotógrafo, recién divorciado, se instala en un departamento con la intención de vivir al fin su vida como desea, pero no sabe que en el sitio están ocultas unas cajas con la vida del inquilino anterior, Luis. Las cajas le son reveladas por Antonio, la vecina del piso de abajo, quien dice que Luis era alguien importante y que se había ido. Dentro de las cajas hay una con fotos y discos y, en la de fotos, el fotógrafo encuentra un envoltorio con fotos desenfocadas de Marion. Cuando ésta aparece en el departamento y lo llama Luis, y lo confunde con Luis, el fotógrafo sin saber empezará este juego de suplantación de Luis que lo hace generar las mismas dinámicas que Luis tenía con Marion y con Antonia. Así el relato se vuelve una trampa y nos regresa de manera circular al inicio del cuento. La prosa además construye una gran atmósfera enrarecida, gris. Creo que eso es también una cualidad del libro: todos los cuentos, por alguna razón, me los imaginé en blanco y sus escalas de gris, como películas de hace mucho, que avanzan lento, con planos y encuadres que magnifican las escenas. Al final, en "Maltés", asistimos al juego final del libro, en el que parece ser que todos los relatos que hemos leído, han sido escritos por la Gringa, quien a veces, suplanta sin saber a Maltés, un célebre escritor que habita una buhardilla, y al que su novio, quien originalmente es el escritor del cuento, termina por suplantar o tal vez ella a él... imposible saberlo. Así, este cielo es un juego de suplantaciones, de dobles, de hijos que se llaman igual que padres, abuelos, mujeres que suplantan a otras. Una cosa es cierta: para que esto ocurra, sólo es posible mediante el delirio de la enfermedad, la agonía o cierta depresión. No todos los relatos terminan así, acaso el de las suelas de "Zapato roto" deja algo de esperanza, aunque el cuento no tenga ninguna en su narración. Me gustó mucho el libro.

Editorial Cuarto propio

165 p 

Monday, June 16, 2025

Mi guerra ajena, Marina Colasanti

Compré este libro en una feliz Feria del Libro de Guadalajara en la que todo era normal. Iba por el pasillo de las editoriales infantiles, charlaba con unas mediadoras de lectura y luego lo vi: Mi guerra ajena, Marina Colasanti. Sólo quedaba un ejemplar y se lo arrebaté a una colega. De entonces a la fecha, pasó otra vida y finalmente la semana pasada lo empecé a leer. Yo sé de la trayectoria de la escritora, pero la verdad es que nunca la había leído. Me gustan las biografías o memorias de autores, como Volando solo de Roal Dahl, y Mi guerra ajena no me defraudó. Una niña Colasanti narra las peripecias de su infancia en medio de la Segunda Guerra Mundial, su primera residencia en Asmara, donde su padre, soldado del Duce, ha sido enrolado tras la conquista de Etiopía. Desde ahí saldrá a su segunda casa, Italia, y en donde pasará de ciudad en ciudad huyendo de la guerra, hasta que finalmente su destino la pone en dirección a Brasil. Pero en ese periplo, Colasanti nos habla de otras cosas en realidad: de la vida y sus carencias, de la gente, de plazas de árboles tras muros secretos, del sabor extraño de la achicoria que sustituye el café, de su joven cuidadora, Gina, que una tarde maldita encontrará a tres soldados alemanes que la dejarán casi muerta en un campo, del padre, Mamfredo, que ama la guerra, de la madre seria que mira por los balcones de los cuartos rentados en un hotel. Y habla de las castañas que se encuentran por azar y salvan la hambruna, y los bombarderos y en estar en el filo de las ventanas. Habla de la cocina y las pastas de la abuela, del hermano, de la confección de vestuarios para películas que hace su tío para la Cinecitá. Es una biografía, una memoria de la infancia que, como toda buena memoria de la infancia, desafía el mundo de los adultos. Hace días leí otro libro sobre cómo los niños lo saben todo y es cierto. De todo lo que cuenta Colasanti, me quedo con esta escena: su padre, soldado, (de hecho así empieza la memoria, con la boda de los padres). Ella ha crecido viendo soldados, a valerosos soldados italianos que han peleado en África y en el norte de Italia. Para ella, los soldados italianos son muestra de honor y gallardía, pero cuando viaja a Brasil, a un Brasil que estuvo del lado de quienes ganaron la guerra, descubre que para los niños de la plaza por donde vive, los soldados italianos son muestra de cobardía, de gazapos, de cosa perdida. Y Colasanti se enfrenta a eso, les dice que ella sí los vio luchar, que los vio marchar, que los vio ganar y perder y ganar la guerra. Pero los niños no entienden. Yo sí sufrí los bombarderos, yo sí vi las tanquetas, las bombas, etcétera. Pero los niños se ríen, se mofan de sus valerosos soldados. Esa escena me rompe el corazón, ahí está toda la fragilidad humana, el otro, el yo, puestos en juego por la maquinaria de la violencia y la publicidad. En fin, qué bellas memorias. Tan bien escritas. Tan humanas. Tratándose de Marina Colasanti no podían ser de otra manera.


Babel libros

396 p

Monday, June 09, 2025

Bravas, Nuria Kaiser

He leído recientemente libros de cuento. Y he tenido la fortuna de que son buenos o, al menos, encuentro en ellos cuentos geniales, que destacan y jalan al resto del libro. Lo mismo me pasó con Bravas, de Nuria Kaiser. Leí los primeros dos cuentos y luego dejé el libro y no lo volví a retomar sino hasta ayer. Había olvidado por completo que había leído estas historias, pero rápido las recordé, pero no así que solo había leído dos cuentos. Uno de ellos, de los mejores del libro, "Paraísos perdidos", en el que una mujer contrata a una empleada doméstica y poco a poco termina siendo ella la empleada doméstica de la casa, hasta el grado de no ser ya considerada la esposa del matrimonio. Eso tienen estos cuentos, que no dejan concesiones, que los personajes entran en una espiral y la autora los lleva hasta su condenación o bien, nos sorprende con que no cambian. Entonces, tenemos dos oponentes que no darán marcha atrás hasta que uno destruye al otro, como en "Así vivíamos bien", en el que una joven feminista llega al pueblo de la narradora y empieza a "despertar" a las mujeres del sitio para que luchen por sus derechos, hasta que la oponente de la chica toma una decisión para salvaguardar lo que ella considera que es su pueblo. Yo me temía que en algún momento el cuento se volviera uno más de la agenda feminista, que luego sí hay en muchas narradoras y donde los finales y los personajes son previsibles, pero Nuria recuerda que hay que contar una historia, no dar un panfleto. Es un gran texto. Los cuentos en donde se habla de las relaciones maritales, en cambio, dan mucho peso a la agenda feminista, por decirlo de alguna manera, y lo hacen con gran profundidad psicológica y en ese sentido "Un nuevo orden" es un gran relato en el que una mujer, cansada del dominio y abuso emocional de la rectitud de su esposo, idea una manera para llevarlo a sus límites en tanto ella se empodera. Un gran, gran cuento. Y así por lo general, todos los relatos. Acaso el primero del libro, luego de leer los otros, palidece, porque se le ven las exigencias para que el lector acepte el pacto de esa historia en particular, pero los demás son cuentos bien trazados, con personajes muy humanos, contradictorios, abusados y abusivos. Muy buen libro.

104 p
Ficticia

Saturday, June 07, 2025

Más allá de la carne, Jazmín García Vázquez.

 Me parece que, de un tiempo para acá, la literatura de terror escrita por mujeres se ha puesto de moda, sin duda por la fuerte influencia de ciertas novelas también escritas por mujeres en Latinoamérica. El punto en común es que existe, en estos libros, una reivindicación de la bruja o santera o mujer sabia, que guía a las otras mujeres a una especie de revelación que las liberará del patriarcado, para ejercer de nuevo un matriarcado como ha sido en tiempos pasados. En este conjunto de cuentos, me parece, salva con mucha dignidad el uso de este personaje y hay una frase que lo dice con mucha claridad en el cuento de "No existen las brujas", en donde un par de hermanas asiste con una mujer para que le ayude a una de ellas a despojarla del feto que lleva en su interior, producto de la violación del padrastro: "Pude ser la curandera, o la mujer sabia, pero no, ellas decidieron que sería la bruja". Esta sencilla aseveración me parece, es luminosa para una buena parte de la literatura latinoamericana sobre este tema porque aclara, refleja y despoja del misticismo que suele rodear a las brujas que, en este libro, son impulsoras de una revelación para las mujeres en un feminismo que empodera. Entonces, en estos cuentos, hay brujas, mujeres sabias que ayudan a otras mujeres a encontrar su bestialismo, pero también a redimirse. Y hay fantasmas que han olvidado que lo son, actos mágicos, fetos enterrados bajo los árboles, persecuciones orquestadas por los hombres contra las mujeres, etcétera. Pero, a diferencia de otros cuentos que buscan señalar el acoso del hombre y el empoderamiento de la mujer, aquí no se siente la agenda. Y creo que por eso, es mucho más valioso este libro y para muestra "Coyotes", un hermoso relato de amor entre una madre y su hija, entre la naturaleza y la noche  y sus hijas, las jóvenes y adultas, las mujeres que encuentran un espacio de paz. Dice Virginia Wolf que toda mujer necesita un cuarto propio, pero este cuento de Jazmín García Vázquez parece decirnos que Virginia se queda corta: busca otro espacio para estar encerrada en sí. No, dice Jazmín, en el fondo, toda mujer necesita un bosque propio para estar con sus hermanas y la noche.

106 p

editorial Reverberante

Rosario Tijeras, Jorge Franco

Rosario, Rosario Tijeras. Vi la película hace años y me gustó, pero tenía pendiente leer el libro o mejor dicho, el libro me recordó ciertas cosas de la película. En fin. Que así es la lectura: un vaivén. Ahora que la he leído al fin, no sé qué decir. Está bien. Entretiene. Veo el poder que tienen los personajes o el por qué escandalizó en una época. O tal vez, en ese sentido, ya estoy maleado y el mundo del narcotráfico nos tiene ya fundidos que ya nada nos sorprende. Rosario llega en la madrugada al hospital después de haber sido baleada y, lo último que alcanza a hacer es hablar con su parcero, Antonio, para que la lleve. Así, el parcerito pasa la madrugada en espera de que los médicos le digan si se ha salvado, pero esas horas muertes le sirven para contarnos su relación con Rosario, con su hermana Jhonefe, con Ferney, su novio que alterna con su otro novio, Emilio, amigo del parce. Y lo que vemos es el mundo del narco en el Medellín de los 90, cuando Pablo Escobar dominaba la ciudad. Incluso la novela hace alusión a ese punto, cuando Escobar pagaba mucho por cada tombo asesinado, es decir, cada policía. Nunca queda claro en el fondo, qué hace Rosario, sicaria, por supuesto, porque la novela es un ir y venir de la nostalgia y el deseo del parcerito por ella, testigo al final de la vida salvaje de ella con Emilio y Ferney. En fin que al menos ya puedo decir que la leí. :). Eso sí, como buena novela te lleva hasta el final.

156 p
Mondadori

Los días perfectos, Jacobo Bergareche

 Compré esta novela al vuelo, confiado en lo que decía el cintillo (ojo aquí, editores noveles, estas cosas sí funcionan) sobre la cantidad de libros vendidos y luego, cuando leí la contraportada (ojo aquí también, editores noveles, una buena contraportada funciona aún mejor) y ambas lecturas le dieron la razón al libro. Los días perfectos es un libro que además me ha destrabado, que me ha podido dar un empujón a un par de ideas felices -y puede que tristes también-. La idea de que entre la nada y el dolor, prefiero el dolor, como dice Faulker en Las palmeras salvajes y como repite Faulker a su amante Meta Carpenter en una carta que le envía cuando su relación apenas empieza. La traducción dice pena, en lugar de dolor, pero creo que dolor es lo real. Cuando uno termina una relación solo queda el dolor que oscurece esa otra cosa que también ocurre en las relaciones: los días perfectos. Esos días perfectos que también solemos tener con las personas que vamos amando con la vida. Sí, porque no sólo se ama una vez y para siempre, sino muchas veces y por momentos que permiten, que en ocasiones, ese amor para toda la vida no termine por desgastarse y perdure conformado por otras cosas. Al menos esta es la tesis central de esta breve pero emocionante y liberadora novela. Luis se embarca a Austin a ver a su amante de los últimos dos años, a la que suele ver unos dos o tres días cuando coinciden sendos congresos de arquitectura y de periodismo. Pero ya en Austin, recibe un escueto mensaje de ella, de Camila, donde le avisa que a último momento su marido decidió acompañarla, que dejen todo ya mejor en el recuerdo. Desbalanceado, Luis se encierra en el Harry Ramson center en donde encuentra las cartas de Faulkner a su amante y con ella reproduce sus días perfectos con Camila, pero también reflexiona sobre sus antiguos días perfectos con Paula, su esposa, y al final mueve sus piezas, porque si hay algo que nos revoluciona es el dolor. El dolor es lo único que, al parecer, nos permite ser más claros con nosotros. La novela es un ensamblaje perfecto: separado por dos cartas: la que Luis le escribe a Camila como último intento, no de recuperarla, sino de resguardar esos días perfectos y a Paula, de cómo recuperar eso que se ha perdido entre ellos. En fin, que es una estupenda novela. O al menos eso creo yo que justo he pasado por estos vericuetos emocionales el último año y que, al final, he pensado, caray, he tenido mis días perfectos en el último año. Y claro que han valido la pena, aunque trajeran dolor.


177 p

Libros del Asteroide

Sunday, June 01, 2025

Las cosas que perdimos en el fuego, Mariana Enríquez

Llego tarde a leer a Mariana Enríquez, pero lo hice con uno de sus libros emblemáticos, aunque sin duda tiene varios de ellos. Y el libro que leí, ya se puede leer en el título de este post, es Las cosas que perdimos en el fuego. Sin embargo, la edición no es la de Anagrama, sino la edición para el público de habla hispana en Estados Unidos, publicada por Vintage Español. La portada, dicho sea de paso, es muy bonita. Realmente muy bonita. En ella se ve, entre el fuego y las ramas secas, víboras de tonos anaranjados y amarillos que se entremezclan con lo que se quema, soles blancos, árboles y ramas del mismo color, espinas. Claro que es un libro espectacular. Mi idea original era hacer una reseña compartida entre el libro anterior de cuentos de Alfonso Reyes y éste, pero al final me di cuenta de que sería muy desventajoso para Reyes, puesto que es un autor, digamos, 120 años en el pasado. Y aun así, hay cuentos de él que no le quedan a deber nada a la contemporaneidad y al mismo tiempo, hay relatos de Mariana Enríquez que tienen esa carga real y de gran prosa que se utilizaba a principios del siglo pasado. En fin. Iré por mis favoritos. Sin duda, "El chico sucio", con su gran carga de maldad esa maldad que da la miseria cotidiana, cierta pobreza que busca en los rituales una salvación. Gran, gran relato. "Los años intoxicados", separado por años, en los que un grupo de chicas vive su despertar sexual, citadino, violento, al misterio de la vida adulta con un frenesí, una ausencia de límites que vuelven a las chicas y al relato mismo un festín de emociones. "La casa de Adela". Una gran manera de contar una historia hasta cierto punto común de casas abandonadas. Aunque se intuye el final, la prosa es lo que aquí hace su aparición -en todos los cuentos, en realidad-, y no quieres dejar de leer porque la construcción de la atmósfera y el quiebre psicológico de los personajes no te suelta. "Tela de araña" es un grandísimo retrato de la vida adulta, del fastidio del matrimonio entre dos personas que no se aman, hay un peligro latente en este cuento que al final se vuelve un misterio. Un asomo el terror no de lo fantástico, sino de la violencia de los hombres contra los hombres. Es un relato tremendo. "Fin de curso" es, para mi gusto, el mejor cuento del conjunto de historias. Con una vuelta de tuerca estupenda y esa maestría de las grandes cuentistas. Una maldad diabólica que sí te pone los pelos de puntita. Y ya. El resto de los cuentos es bueno, pero empecé a cansarme de leerlos. Avancé rápido algunas páginas y de pronto me pareció que un volumen más breve habría sido mucho más contundente. "El patio del vecino" es terrorífico a su manera, al igual que "Verde rojo anaranjado". Tienes chispas de maldad. Lo que me gustan del conjunto general del libro es esa atmósfera sucia que revolotea en todas las historias, esa maldad que viene más que de lo maléfico, de cierta mezquindad y mediocridad humana. Hay muchas parejas rotas, aquí, muchas familias destruidas, muchos actos movidos por la inconsciencia humana para dañar al otro, como una gota que cae y cae y cae y termina horadando un cráneo. En fin. Gran libro.

Vintage Español
197 p

Tuesday, May 27, 2025

Cuentos, Alfonso Reyes

 Por el trabajo leer a Alfonso Reyes se ha vuelto una necesidad de año con año. He leído ensayos sobre su relación con su padre, con otros escritores, he leído algunas crónicas de viaje, ciertos poemas, su única obra de teatro, reseñas de películas del cine mudo, reseñas de las que fue pionero junto con Martín Luis Guzmán, he leído sus estancias en París, en Madrid, en Buenos Aires y en Río. También algunos cuentos pero estos más bien dispersos. Cuando se habla de cuentos de Alfonso Reyes, además, casi todas las reflexiones giran alrededor de "La cena", texto entre realista y fantástico, con una bruma mágica, una prosa incomparable, cuento que alteró la manera como un joven Borges escribía -he pensado que es precursor de "El Aleph" y sin duda de Aura, de Carlos Fuentes, en suma, un cuento histórico. Pero a veces lo histórico cansa y me pregunto qué más hay y lo encontré en esta selección de cuentos publicada por Océano y seleccionada por la nieta de Reyes, Alicia. Lo que más me emocionó de este libro son justo los cuentos de Reyes, un hombre ya maduro, que escribió durante su estancia en Brasil, escritos ya sea en Petrópolis o Río. En estos cuentos hay un pulso distinto a otros relatos que he leído de él: hay erotismo, mala entraña, deseo, nostalgia, amores carnales y un hombre que cuenta, no un literato que escribe cuentos de enanitos del espacio. Creo que los mejores son "La Fea", "Calidad metálica", "Los estudios y los juegos". Tres relatos de deseo y amor, de una prosa madura, terrestre, carnal. Nada qué ver con los relatos de más adelante o de atrás, más fantásticos, donde el hombre ya no está en juego, sino el literato. Incluso de sus primeros cuentos, me parece más profundo "Silueta del indio Jesús" que el célebre de "La cena". "Floreal" es un bonito relato poético y sin duda alguna, "La mano del capitán Arana" es otro relato que debe estar en los mejores de la literatura latinoamericana. También me gustó la fábula de "San Jerónimo, el león y el asno". "Encuentro con un diablo" y un retrato real, casi crónica de "Entrevista presidencial". en fin, que es una buena selección, que redimensiona a Reyes para quien tome este libro. Éste fue un gran narrador, es una lástima que le ganó el ensayo y la poesía, donde creo que salvo El sol de Monterrey y Los caballos, lo demás no me emociona mucho. ah, y sus relatos breves también son buenos, sus minificciones. Buen libro, que lees como si fuera de hoy y eso es lo que sí logran los autores clásicos.


Océano

316 o 

Saturday, May 10, 2025

Olor a rosas invisibles, Laura Restrepo

Hace tiempo había leído a Olor a rosas invisibles de Laura Restrepo, una autora que admiro mucho. Y no sé qué fue lo que escribí en ese entonces. Creo recordar que pensaba que la historia la contaba un testigo, eso sí, pero que había conocido a los dos personajes y se había enamorado de ella. Y al final encontraba cierta redención en ese amor. Pero, ahora que he vuelto a leer la novela, me parece una novela feliz y triste. Feliz porque, en estas brevísimas 60 páginas, Laura Restrepo hace un canto amoroso a las segundas oportunidades, al reencuentro con los viejos amores que, durante un tiempo, se dan la oportunidad de ser lo que no fueron. Y triste porque, quien cuenta esta historia, no ha tenido nunca la oportunidad de tener uno de esos amores y por eso vive, desde la imaginación y la ficción, el amor de los terceros. Pero lo dice muy bonito: "yo que amo más el olor a rosas invisibles que el de los rosales verdaderos". Y creo que todo lector eso: alguien que ama más el olor a rosas invisible que el de rosales verdaderos. Amamos lo que no es, pero que existe en la imaginación. Y por eso andamos tras libros, autores, historias, que nos complementen. Entonces, es una novela feliz, sí y triste, pero en esa tristeza puede surgir otro rasgo de la belleza: de los que contemplan, que es también en ocasión, tan dichosa como lo que se vive. La historia es simple. Luicé vive, a sus 50 y tantos, un reencuentro con Eloísa, la chica chilena con la que vivió un verano tórrido pero feliz en Roma hasta que la familia de ambos se entera y los separan. tantos años después, se reencuentran, con los sinsabores, la comparación, pero al final la esencia misma del amor intacto. Y todo esto nos lo cuenta un amigo, el amigo con el que Luicé se reunía junto con otros en un bar para justo eso, hablar de los viejos amores. Es un relato tierno, breve, que muestra la gran maestría de Laura Restrepo. Y sí, todos amamos el olor a rosas invisibles en algún momento de nuestras vidas. Todos tendremos una memoria qué rescatar de nuestros días felices.

Editorial Sudamericana

64 p

Thursday, May 08, 2025

Qué hacer con estos pedazos, Piedad Bonnett

Tenía tiempo con el deseo de leer a Piedad Bonnett. Un deseo que viene construido de la mercadotecnia, por supuesto, pero que celebro que esta ocasión sea de la bonita, es decir, de aquella que te acerca a voces interesantes, a prosas que van con lo que tú crees que es una buena prosa. Supongo que esto puede parecer un alarde, miren, a X sólo le gusta la buena prosa... pero ¿qué se le va a hacer? Si como lector no llega uno a construir sus gustos pasado cierto tiempo, pues, es que tal vez no se es lector. Porque leer es como el amor. También se toman decisiones. Además, por un azar inesperado de la vida, tuve la fortuna de estar en la rueda de prensa en el palacio real en Madrid, cuando se anunció su premio Reina Sofía. No he leído ese libro, dicho sea de paso, porque tal vez se me perdió en la mudanza. En fin. El caso es que tenía tiempo con el deseo de leer algo de ella y finalmente lo he hecho. D. me pasó la novela en una comida inesperada, pero larga y con buena sobremesa, en la cdmx. Y ahora que volví a tener otros días de vuelos y traslados la empecé a leer ya noche, en el hotel. Uno muy bonito, con una biblioteca abierta a la que se llegaba tras pasar por un pasillo largo, bien iluminado por el atardecer gracias a sus ventanas amplias. Y lo que encontré fue la historia de una mujer ya entrada en años -más o menos como los míos- a quien una tarde su marido la obliga a aceptar la remodelación de la cocina. Ella ha perdido a su madre hace años, su hija en apariencia una profesionista competente y exitosa casi no le habla y el esposo es un poco esa mezcla de todos los esposos huraños, enmohecidos y secos que solemos ser todos los esposos y ex esposos del mundo. Al punto de iniciar el relato, el padre de la protagonista también enferma. Desde este punto de partida Piedad Bonnett retrata una vida consumida, con momentos de satisfacción y respeto que suelen venir del trabajo, pero no de la familia. Hace el retrato del padre terrible, de la madre opacada y de la misma protagonista, Emilia, tan apagada como todos los personajes de la novela. Hay miseria humana, pero no de la que nace de la maldad, sino de la que surge del dolor y el olvido propios. Hay también viajes, relaciones familiares rota o en construcción y finalmente, todo el peso de la novela recae en quien menos se espera, quien sacude al fin a la protagonista no para su gran transformación, sino acaso, para tener una válvula de escape y volver a dormir. Qué hacer con estos pedazos. Al parecer nada. Solo reunirlos y ver si con estos pedazos podemos ser otros, o al menos, pedazos no tan dispersos, que unidos, tal vez jamás.

Alfaguara
166 p

Cocodrilos, Magali Velasco

Recién leí Cocodrilos de Magali Velasco y fue y no fue una sorpresa. No fue una sorpresa porque ya he leído otros libros suyos, y sabía lo que iba a esperar; y fue una sorpresa por el tema que no pensaba que estuviera dentro de sus intereses. Fuera de este vicio de lector que pensamos nos prepara para conocer de antemano lo que los autores escriben, sólo por haberlos leído antes, debo decir que la novela fue un gran hallazgo. Lo fue porque es una novela que retrata el tema de los desaparecidos y la violencia ejercida desde la política, pero no fue escrita con cierto tipo de estrategia narrativa de este género. Es una novela más emparentada con un estilo más de novela política que de narcotráfico. Entonces, desde ahí, te permite otro acercamiento al tema. Segundo, porque es una novela bien, bien llevada, casi con orden, diría yo. La tensión es progresiva, la presentación de los personajes, las escenas son brutales, tanto si se narra un asesinato como un encuentro amoroso. Y luego, se da permiso de recordarnos que la vida es más que un enredo político, cuando sitúa a un personaje, en este caso la mamá del protagonista, con una enfermedad mental, con una obsesión compulsiva por la limpieza que lleva hasta sus últimos grados. Este personaje siempre nos recuerda que la lucha está también en el entorno de lo íntimo. Entonces, ¿de qué va la novela? La historia inicia cuando Amanda, la maestra de Santiago, un no tan joven, pero aún joven reportero, le pide a éste ayuda para dar el seguimiento a una sospecha. La maestra cree saber en dónde se encuentra una fosa con cuerpos y que ésta ha sido hecha por los esbirros del general a cargo de la justicia del estado. Cuando la maestra es asesinada, Santiago tiene qué debatirse entre volverse un periodista real o uno de los que compra el estado a cambio de desayunos en La Parroquia o compra de publicidad en sus medios impresos -cosa que he visto mucho en años recientes-. Además, nos pone como personaje de gobernador a uno real. Duarte, el célebre y corrupto -presunto me dijo un abogado para evitar demandas-, gobernador de Veracruz al que -presuntamente, jaja- se le atribuyen muchos desmanes. En fin. La novela cumple todo lo que promete: es feroz, tierna, intensa, con una tensión progresiva, una gran novela. El título, además, tiene que ver con las desapariciones: cocodrilos que también llevan en su estómago las vidas de inocentes.

220 p
BUAP

Wednesday, May 07, 2025

Mujer nacida bruja, Denise Martínez

Me gustan los libros debut. En ellos radica una necesidad que aún no se contamina por el deseo de la trascendencia. Son apariciones salvajes de narradores de cualquier edad que se consagran a su único oficio: contar lo que se tiene dentro. Eso puedo decir de este libro Mujer nacida bruja de Denise Martínez. A lo largo de estas histoias bien trazadas, en su mayoría, vemos el incierto mundo de las mujeres cercanas a lo mágico, la tierra, lo salvaje. Son mujeres, todas, además, dominadas por la violencia de género, pero no vista como un elemento discursivo, sino como un elemento natural. Tal vez por eso asombran mucho más. Como que hay cosas que, en la realidad, sin más adornos ideológicos, es aún más rabioso y terrible. Pero, ante esta violencia, las mujeres de estos cuentos tienen, por ayuda de un ente superior, ya sea el diablo o la madre naturaleza o una deidad prehispánica, el gran beneficio de la venganza. Y a ella se enfocan después de ser violentadas. Destacaría, en ese sentido en relato de Ce ehécatl y La nopalera, pero en tanto Violeta, En algún lugar de la oscuridad, Tres cervezas y Polvillos de hada para recordar, nos presentan, además, mundos claustrofóbicos, que penden del ultraje y el abandono. Tres cervezas, por ejemplo, cuenta la vida de una chica, que aún no pasa de los 12 años, y que es vendida por su madre a un borracho que asiste a lupanar donde trabaja. O el cuento de Violeta, que tiene una bien trabajada sorpresa, pero que te engaña todo el tiempo. En fin, que este libro y estos cuentos tienen su malicia en donde el mundo de lo mágico nos sale al paso con su dosis de horror, venganza y disturbios. Buen libro de cuento. El tabique en el pastel es, acaso, el cuento más largo del volumen, que me parece no logra la tensión de los otros. Pero se entiende, es un cuento de exploración de otro tipo de estructura. Los demás, cumplen muy bien.

Par tres editores
87 p.

Thursday, May 01, 2025

Nadie es tan fuerte, Pablo Colacrai

A veces encuentras libros de cuento que te dan una rabia porque sabes que no podrás escribir cuentos como esos... ya luego te moderas y sabes que no tienes por qué escribir cuentos como esos si ya hay alguien que los hace y que los siga haciendo por mucho más tiempo. Porque, si los sigue escribiendo por mucho más tiempo, tendrá la oportunidad de, posiblemente, aprender a extraer aún más en su oficio de la sordidez y el candor de la naturaleza humana puesta al servicio del asombro. Todo esto pienso tras leer Nadie es tan fuerte de Pablo Colacrai. Primero debo decir que es un libro de cuentos con muchas caídas en falso. Es decir, en todos los relatos que lo componen, uno avanza como en un pasillo lleno de trampas mortales. No sabes por qué estás tenso, pero lo estás. Si sólo es literatura, te dices, pero de muchas maneras no sólo lo es. Segundo, que cada desenlace es una conversión que no necesariamente revela algo mejor, sino algo, algo que antes no estaba ahí en el cuento y que ahora asoma con toda su despiadada forma o toda su despiadada ternura. Para ejemplos tres: "Anidar", "La nave de Rick Hunter" y "Ya es mañana". Los tres relatos tienen casi la misma estructura, en el fondo se le nota, pero no importa. Lo que importa es cómo Colacrai te envuelve hasta que, como un mago que revela una carta que no esperabas, ésta no resulta ser una carta, sino la revelación de algo podrido, como un desamor o la madurez. En "Ya es mañana", por ejemplo, un sujeto despierta después de pasar la noche con una chica y entonces rememora lo que lo llevó a esa situación. La chica no importa en sí, sino lo que ocurrió. Ella acepta irse con él a su casa cuando él confiesa que es poeta. Mientras empiezan a cachondear, ella le dice que sí quiere escuchar sus poemas. Él los saca de un cajón y los lee. Ella avanza con su deseo de él mientras le leen, pero él tiene una revelación espantosa y profunda: qué malos son sus poemas, qué vergüenza la suya por creerse poeta. Y esa revelación, ese sentirse un fraude, mancha todo lo demás. Lo mismo pasa con "La nave de Rick Hunter", perp aquí el chico entre al mundo del deseo juvenil, cuando antes solo era un niño. El último relato es el que más me gusta: "El mejor regalo" es desafiante, con una estructura empalada. Al final, el personaje encuentra algo de dignidad imaginada tras buscar un regalo para su hija quien vive con su madre, ahora separada del hombre. Así son los relatos o cuentos de Nadie es tan fuerte: sí, todos somos seres rotos, y nos rompe un atardecer, un beso que nos dan, un decir hasta pronto. Y a veces, solo a veces, eso es tan bueno como para hacer literatura.

122 p

Universidad Autónoma de Nuevo León

Monday, April 28, 2025

Cuaderno de Tokio. Los cuervos de Sangenjaya, Horacio Castellanos Moya.

No pensaba leer hoy, pero mientras limpiaba unos libreros me apareció el Cuaderno de Tokio de Horacio Castellanos Moya, el célebre narrador salvadoreño, pero oriundo de Honduras. (Lean que fea cacofonía acabo de escribir.) Lo vi de pocas páginas y me salí a leerlo con mis perros que se quedaron en la otra casa, en la otra vida. Mientras deambulaban ante mis rodillas, olisqueándose y celosas las hembras entre ellas si acariciaba a una y no a otra, me sumergí en este diario que va por los derroteros de una temporada del autor viviendo en Tokio, pero que es más profundo que eso. Castellanos Moya es duro consigo mismo. Arrastra una decepción amorosa a sus 51 años, con la cuarta mujer de su vida, a la que le ha puesto los cuernos y ella a él también. Esa depresión y la dureza con la que se habla permean la obra, así como el ir y venir por la geografía japonesa acompañado de amigos y de posibles parejas sexuales porque, como lo dice él mismo, él es carne y deseo. Un deseo que satisfecho lo empodera, pero cuando no lo lanza a la incertidumbre. Mientras, intenta hacer un ensayo sobre Kenzaburo Oé. Pero se dice cosas como. "Tener opiniones y querer pregonarlas me hizo un imbécil", "Estás hinchado de vos mismo, nada te cabe", "Sólo mientras escribes encuentras un poco de sosiego". El Castellanos Moya de estas páginas se nos presenta no como la figura literaria, sino como un hombre atribulado por la desgracia amorosa, duro con sus aspiraciones como escritor, incapaz de conectar con alguien en Japón, mientras se maldice por no poder vivir la estancia con más entereza, sino sólo dominada y sentida bajo el espejo de la frustración y el olvido. No sé qué tanto de este hombre descarnado me emplaza, pero hay cosas suyas que las entiendo a la perfección, pero me sucede como a una chica que conocí en un evento, hace muchos años. Dijo que mi libro no le había gustado y que ella no quería ser como los personajes de los cuentos. Ahí supe que su lectura no había terminado en el goce pero que ella había leído profundamente los cuentos como para tomar distancia de lo que leyó. Así me pasa con Cuaderno de Tokio. Espero no llegar a los 51 con ese estado de ánimo, no porque quiera engañarme con la felicidad, sino porque quisiera creer que puedo desarrollar otro tipo de herramientas ante la frustración. Mientras, leamos de este hombre herido. Con una herida que todos reconocemos: las del corazón.

Editorial Hueders
p 88