Friday, August 11, 2006

La casa de las bellas durmientes, Yasunari Kawabata

"Los viejos tienen la muerte, y los jóvenes el amor, y la muerte viene una sola vez y el amor muchas." Esta es sólo una de las ideas que el anciano Eguchi tiene al contemplar a una joven vírgen, dormida junto a él en la casa de las bellas durmientes. Otro es: "Te enfriarás", que parecer ser un código, la alarma secreta para el final de la novela. La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata es una de esas joyas que la literatura oriental ha proporcionado a los lectores de todos los tiempos. ¿Qué esperanza le queda a los viejos? es la pregunta que yace en lo profundo de la novela, cuando la lozanía, la esperanza, la vida tal vez, se les ha ido. A diferencia de Bioy Casares quien los mata en Diario de la guerra del cerdo, Kawabata les da la esperanza de entregarles una casa en la que pueden dormir junto al calor de una doncella.
Eguchi visita varias veces la casa y en cada doncella con quien duerme, se le revela el pasado, el olor de pechos con leche materna, el casamiento de una hija posiblemente violada, el recuerdo de la última mujer joven con quien estuvo, una mujer que tenía dos hijos pequeños. Cada visita a la casa, celosamente custodiada por una anciana, lo adentra no sólo en el recuerdo sino que también, en la vejez, hasta el punto en el que Eguchi, quien en toda la novela se dice joven, aún no tan viejo, termina asintiendo al estado de su vida, la vejez que se le ha subido a la piel.
Kawabata trata con rudeza a sus personajes. Nos los muestra con una fragilidad enfermiza, normal en el mejor de los casos. No hay salvación posible en La casa de las bellas durmientes porque incluso, delante de la belleza, acecha la muerte al final de todas las vidas y de cualquier página.
Inicio lectura: 11 de agosto
Fin lectura: 11 de agosto
Lugar: ciudad de México
Editorial: Ediciones Orbis
pp. 99

No comments: