Monday, March 10, 2025

El libro de todas las cosas, Guus Kuijer

Hace muchos años me hablaron de este libro como una sensación que debía experimentar. Porque eso es leer, es básicamente, experimentar emociones. Y yo puse el libro en una especie de altar, porque persona con la que me topaba, persona que me lo volvía a recomendar, puesto que así son los libros. Compré alguna edición y la perdí, hasta que, de nuevo, el año pasado, en una visita a otra ciudad, me lo encontré en un stand que vendía libros usados. Más por repetición de vendedora, pero quisiera creer que también por gusto lector, quien atendía me dijo: es un buen libro. No maravilloso, no genial, sólo un buen libro. Y esa definición me gustó. Lo empecé a leer y no me gustaba, y me cuestioné por qué no, tal vez no estaba en el modo de leer este libro, y luego me empecé a cuestionar por qué les gustaba a otras personas y lo fui entendiendo. Hay que aclarar, que es un libro para jóvenes, es decir, lo que se cuenta, aunque terrible, da esperanza. La narrativa es ligera, pero eficaz, pero también los personajes, aunque no se salen del guion establecido para ellos, cumplen. Hay una constante alabanza a leer y desfilan libros muy conocidos, bueno, sólo dos: La Biblia y Sin familia, de Héctor Malot. (Es curioso que, al momento de citar la Biblia, no ponga a Dios como autor). La novela cuenta la historia de Tomás ¿o David?, que vive en Holanda, en un hogar fundamentalista evangélico, en donde el padre golpea a su esposa ante sus hijos. Para remediarlo, Tomás empieza a reproducir en la casa, las plagas de Egipto. El padre sospecha, pero su hija, que lo ama, pero que no desea reproducir este maltrato, también le pone trampas. Un día, el chico lleva un texto que pierde, pero que aparece en la Biblia: "Todo hombre que golpea a una mujer se deshonra a sí mismo". Al final, el chico hace un club de lectura y recitación de poesía junto con sus vecinas y aunque el padre es invitado, no se queda hasta el final. No se puede salvar a todos, dice un personaje, y esa es una gran verdad. Pues todo el tiempo estamos salvando gente de sí misma, por amor, por compasión, por deseo. Pero hay gente que vive y está a gusto con sus paradigmas, pero si hay una chance de integrarlo al gran coro donde la gente no golpea a los demás, es necesario hacerlo. Tomás, también, en ocasiones, habla con Jesús, sí, Jesús de Nazareth y éste le dice que no conoce a su padre y que, cuando al chico su padre lo golpeó, Dios se escondió de él, de su padre, y no lo encuentra. Esa imagen, tan bella, vale por sí solo todo el libro de todas las cosas. Y sí, es un buen libro. Leánlo despacito.

Thursday, February 27, 2025

Manual para crítico literario en emergencias, Malva Flores

Compré este libro por impulso. El texto de la contraportada me atrajo porque plantea una posibilidad que cualquiera persona que lee, en algún momento se debe cuestionar: ¿cuáles son realmente los libros que debería resguardar ante un imprevisto como una mudanza inesperada, una donación forzosa, un desprendimiento matrimonial? Y la verdad es que el libro no habla de eso. Este manual crítico es más bien una recopilación de textos ensayísticos de variado interés y origen. El primero, que le da título al libro, me gustó mucho, pero el resto me parecieron, salvo varias excepciones, poco interesantes. Los que me agradaron lo hicieron mucho, los que no, tampoco es que estén mal, solo no logré conectar. Destaco, "Neruda en este planeta llamado tierra", un texto bien documentado, amoroso, crítico al mismo tiempo, de uno de los poetas mayores de nuestra lengua, el texto sobre Aimé Césarie, que me descubrió un autor que sin duda leeré a futuro, el de Crítica Pokemon y el texto final sobre la aventura editorial de la autora como editora. Será un problema de estos tiempos, tal vez, pero cuando asoma la voluntad del diario, de la confesión, los escritos se vuelven, para mí, más amables. Tres o cuatro figuras resurgen en el canon lector de Malva, al menos en esta reunión de textos: Paz, Sheridan, Aurelio Asiain. También un gusto político: la crítica a la 4T, (yo sigo pensando que votar por el PAN o el PRI es un contrasentido, pero entiendo también que la 4T tiene sus contrasentidos), pero en fin. La lectura también es olvido y ya empiezo a olvidar este libro, salvo por los tres o cuatro textos que sin duda sí me dejarán pensando, pero como dice Marcial, todos los libros tienen algunas cosas excepcionales, algunas medianas y la mayoría, malas. Pues este libro cumple esa función, así que no podemos negar, ¡que es un libro! Del manual para seleccionar libros en las mudanzas, no viene tanto o sí, pero está medio escondido. Mejor hagan uno ustedes y lo comparten. 

Tuesday, February 18, 2025

Fulgor, Alma Mancilla

Hace tiempo que alguien me recomendó leer a Alma Mancilla. No lo hice, porque realmente tenía varios años sin leer mucho, apenas unos 10 libros al año, que para mis previos niveles de lectura, es algo pésimo. Y los leía medio obligado, porque me invitaban a presentarlos en alguna feria. Sin embargo, anoté que debía leerla y por eso ahora, que me cayó Fulgor en las manos (en las pantallas, mejor dicho), no vacilé en leerla.
Fulgor trata la historia de Eva, una estudiante de antropología que se va a un pueblo a realizar un estudio social para pasar una materia. El entorno que la rodea es de soledad: vive en una cabaña para turistas, pero en la más desaseada de todas, mantiene también pocos lazos sociales y el único familiar, con su madre, se nos presenta como áspero y poco frecuente. La madre pide de Eva algo que no es. Eva, además, tiene un cuadro clínico psicológico complejo, con una temporada en el hospital, no sólo por eso, sino también por un aborto reciente. 
Lo que en un principio se piensa será un relato sobre lo antropológico, pronto se convierte en otra cosa: un acercamiento al mundo mágico y terrorífico de la soledad, de la brutalidad mágica, del abandono. Un mundo en donde su condición de madre que no cumple su ciclo produce demonios. Pronto, Eva, tendrá acceso a un mundo de brujas o tenebroso, con seres que vuelan, no sé sabe si ángeles, demonios del aire o lechuzas humanizadas que la llevarán no a la locura, sino a la reivindicación. Porque Eva, quien no tiene hijos, al final tendrá su resolución.
Lo que está en esta breve novela es una depuración del mundo fantástico, que si bien da muchas pistas sobre en dónde terminará, eso no evita que el viaje sea interesante. Pensemos que toda novela cuenta una transformación. La hay. Pensemos que toda novela es un mundo que se nos presenta como interesante. Lo hay. Además, tiene un pulso narrativo muy atractivo, un lenguaje rico, nada duro, sino muy flexible y rico. Las atmósferas del libro, la indagación personal de Eva, la dureza con la que se trata, su curiosidad ante lo extraño, ante lo otro, la otredad, es muy interesante. Justo eso: Eva viaja hacia lo espinoso del encuentro con lo otro, más cuando ese otro recubre cierta perversión y tenebras. Es una gran novela, en todos sus detalles. Así que, si la pueden leer, la recomiendo.

Tuesday, February 04, 2025

La muerte del filósofo, Vicente Herrasti

Apenas es el segundo libro que leo de Vicente Herrasti y confirmo lo que pensé desde que leí el anterior, la célebre novela de Las muertes de Gengi. Estamos ante un autor fuera de las modas de la literatura mexicana y por lo mismo, el más contemporáneo de todos, porque su obra apuesta por solo el hecho literario de la ficción que lleva a cabo lejos de lo contemporáneo, acaso más cerca de la voluntad más particular de la literatura que es ficcionar sobre mundos nuevos o, en su caso, por viejos.
En La muerte del filósofo, Herrasti nos lleva por el fallecimiento de Gorgias de Leontinos, célebre sofista, alumno de Empedocles, rival de Platón, quien fallece a los 108 años de edad en la ciudad de Feres, gobernada por el tirano Jason. Tras u esperado fallecimiento, dadas las dolencias que lo aquejaban, ciertos personajes de la ciudad aprovechan las exequias para dar un golpe de estado al tirano. A partir de este momento, la historia se centra en Akorna, el eunuco esclavo quien cuidaba al filósofo y su devenir en la revuelta, pero también en su relación con el filósofo quien había terminado en la víspera a su muerte, su exhorto a la prudencia, texto que el esclavo usurpa junto con 500 estateras de plata con las que pretende huir del yugo de los reyes de Larisa o Feres, la ciudad de Jason.
La novela es un gran muestrario de la vida griega de la época, del sistema social que impera, de la vida de los esclavos, de la filosofía de Gorgias y de la urdimbre política. En ratos coquetea con la novela de género negro .-aunque no es un hecho criminal el que se investiga, en ocasiones persiste la lógica del asesino y del que huye-, pero se vuelve muchas más cosas: su erudición, su lenguaje, los trazos de filosofía y de historia de los filósofos de la época, narradas a cuentagotas, le permiten construir un mundo que se revela con soltura, elegancia e inteligencia.
Quien lea la novela sin duda disfrutará el infierno de Jasón, las exequias del filósofo, cierta escena en el hostal-prostíbulo de Evélpides, así como la inesperada amistad de Akorna con ciertos personajes que se encuentra en su intento de huida hacia la libertad, mismo que al final, como la célebre filosofía de Gorgias, no existe, porque acaso, la gran paradoja que los dioses nos legaron fue un libre albedrío que no supera el encierro de nosotros mismos que nos habita.
Gran novela de Herrasti, ahora a leer la siguiente.

Alfaguara, 2008, p. 172

Wednesday, January 29, 2025

Muerte caracol, Ivonne Reyes Chiquete

No sé qué tanto se ha escrito de Muerte caracol en el pasado, porque no pienso hacer una búsqueda al respecto. Me solicitaron un texto largo sobre la novela, pero no sé si lo logre escribir. Así que vengo aquí a apuntar algunas ideas no del todo conectadas, pero que sí está en la novela. Primero, debo decir que es una novela muy inteligente. Armada al detalle. Que huye del paradigma de la novela policiaca o noir. Es una novela que desafía ese patrón y usa sus vicios para burlarse, pero también para honrarla. Me explico. Un asesino en serie, Jefrey, escucha voces que lo obligan a matar y que lo llevan a tener como sello de identidad a un caracol que siempre deja en los cuerpos de sus víctimas. El hombre, al más puro estilo de los asesinos literarios-cinematográficos, se implanta en tu cerebro como una copia del asesino serial de El silencio de los inocentes. Pero esa historia que leemos no es la novela, sino la de un hombre que la lee, un guardia o empleado médico de un hospital público. Este hombre es un lector de estas obras y anota frases, se rebela contra el autor, mientras discurre en su aparente vida anodina. Sin embargo, la novela del asesino del caracol continúa y cada capítulo está narrado por una voz distinta, una exploración a todos los tipos de narradores que pueden contar una historia de este tipo. Al hacerlo, Ivonne se burla, pero también respeta el género. Incluso hace la alusión, con la ayuda del lector, de todas las falacias y lugares comunes de este tipo de obras, pero ejecuta a la perfección los lugares comunes del género. Mientras eso ocurre se nos muestra con más detalles el aspecto sentimental del lector quien sueña con ser un asesino e incluso intenta cometer uno sin éxito. De nuevo, re escribir el lugar común, pero hacerlo bien. La novela avanza son fluidez y reconocemos el paso del asesino, el símbolo del caracol y de la muerte hasta que, desde la tiranía lectora de quien lee encontramos los mecanismos y el corazón de la novela: matar no por maldad, sino por asco. Acaso la gran reveleción que nos lleva de la mano al final: Quien lee sobre asesinatos, al no poderlos hacer, los ejecuta en la ficción. Es una estrategia interesante: la novela al fin no ha sido sobre un asesino sino sobre un escritor: alguien que da vida para después quitarla. Me recordó a otra novela, una de Patricia Higsmith, Crímenes imaginarios, donde un escritor de guiones de cine decide "matar" a su mujer quien en realidad ha salido de viaje, pero los vecinos lo ignoran y eso conduce a un final descabellado. Ivonne no hace lo mismo, pero sí pasa por las capillas del horror con soltura, imaginación y diría acaso, sarcasmo.

Sunday, January 26, 2025

El desencanto de las sombras, Eva Leticia de Sánchez

Por muchos años este libro deambuló por la casa de un librero a otro, salvado de las restas de fin de año de ejemplares que se amontonaban y cuyo interés decaía con los meses y el paso del tiempo. Siempre estuvo ahí, porque me dijeron que era una gran novela. (Y lo es). Incluso me invitaban a que la publicara de nuevo. Pero la verdad, es que no la había podido leer, pero como tenía y tengo fe en quien me la recomendó siempre, aunque la hacía a un lado, la mantenía cerca para un día, quien sabe cómo y con qué pretexto, al fin leerla. Así que ahora que me mudé, me dije que era el momento de llevar el libro y conmigo y leerlo. Pocas veces he estado tan asertivo en mantener un libro en mi acervo.
El desencanto de las sombras es una clásica novela breve contada en primera persona que narra, como bien lo dicen las reseñas de venta en Amazon y google book y alguna que otra librería, el paso de Ana, joven pueblerina, venida a la ciudad para estudiar, y quien se ve enrolada en las juventudes sectarias de las organizaciones clandestinas en México. Y lo hace con una sólida voz narrativa, juguetona, sarcástica, entrañable, que nos presenta el momento en el que la chica tiene su primera relación sexual a instancia de sus compañeros de célula quienes la han presionado para que al fin deje la mojigatería de la virginidad.
Este punto de apertura le sirve a Eva Leticia para hacer una narración que nos presenta a la joven e indecisa e ingenua Ana, quien adopta el nombre de Lucía dentro de la organización, desde su inocente interés revolucionario hasta el desencanto que la humaniza, que la vuelve ante los lectores rotundamente cierta. 
La novela me recuerda mucho el desencanto, la trama y el tono de El principio del placer de José Emilio Pacheco. Sí, esta novela tiene esa altura. El humor negro, las complejas relaciones humanas entre los integrantes de las células, la despiadada crítica a las vidas de tantos jóvenes revoltosos y revolucionarios que incendiaron y quemaron sus vidas por nada, que tiene en un breve monólogo de El Callado, uno de los personajes secundarios de la obra, pero detonante del destino final de Lucía, como mejor exponente, vuelven a esta obra una que debería ser considerada como clásica en nuestras letras y tener tantas reediciones como veo que no las ha tenido.
¿Por qué ocurre esto? No lo sé, pero la literatura mexicana sigue siendo tribal e injusta. Sigo no perdonando a las autoras y autores que inician tarde su recorrido por las letras mexicanas. Además, la primera edición salió directamente a una colección de bolsillo de Ediciones B, antes de ser comprada por Penguin Random House. ¿Por qué de bolsillo? Tal vez porque la autora no era ni es tan conocida, pero alguien supo que esta novela debía publicarse.
En fin. Sólo tengo una queja menor, pero no menor. El final. Será porque acabo de leer El jilguero y estoy sensible a los finales. Me parece que la novela o la autora al final se enamora de su personaje y, aunque la hace pasar por escenas en verdad miserables, al final se apiada de ella y le configura un final, si bien duro, con cierta luz al final. Creo que la novela no necesitaba esas páginas extra. Estaba bien, Ana ya había aprendido, ya sabía al fin en dónde estaba y quién era. Pero en fin, quejas de quien lee, pero que llega hasta las últimas palabras de la novela, que como dijo alguna vez Gabriel García Márquez, es lo único que se le puede pedir a un autor. Así que el trabajo estuvo bien hecho.

Saturday, January 25, 2025

Vals para lobos y oveja, Ernesto Lumbreras

Siempre me han fascinado las novelas que reconstruyen épocas pasadas, como esas telenovelas de época. Y cuando lo hacen sin el interés de reconstruirla, es decir, que pasan por ellas solo como el escenario por donde discurren los personajes, el verdadero motivo para contar la historia, pues es mucho mejor. Eso y más puedo decir de la estupenda Vals para lobos y oveja de Ernesto Lumbreras, una novela que nos lleva por los años complejos y furiosos del siglo XIX, en el delta del Mississippi, el viejo oeste y el mundo gambusino, los apaches, la caza de los mismos, la nostalgia por la invasión norteamericana y el fanatismo religioso en México tras la guerra contra el II imperio de Maximiliano. El joven Sthepens sale de Inglaterra junto con su madre para probar suerte en Estados Unidos tras quedar desamparados por la muerte del esposo y padre en el mar. El viaje convierte a la novela en una mezcla de novela de iniciación y de road novel. Es una novela entrecortada, contada en fragmentos, con una clara voz literaria que, en primera persona, nos relata el viaje del joven, su enfermedad en el barco, su violencia juvenil, su amor por los libros y las marionetas, su vida como gambusino y finalmente, su muerte a manos de una turba religiosa azuzada por el párroco de Ahualulco, Jalisco. Las cosas que más me gustaron ya las he medio dicho, pero debo agregar como el gran personaje de esta novela a la prosa poética, sintética, a los remates finales de los capítulos que capturan con belleza la naturaleza humana y el paisaje. Es una gran obra. Si tuviera qué elegir cinco cosas que disfruté mucho fueron: los monólogos y el arte de trabajar con marionetas, la descripción de las cañadas y la vida gambusina, la escena cruel, delirante y amarga de una venganza que ocurre casi al final de la historia, el lenguaje y claro, el viaje por el Mississipi. 

El jilguero, Donna Tartt

Una de las primeras cosas que debo decir de este libro es que nunca había leído algo que tuviera más de mil páginas y que leer al menos las primeras 700 fueron una delicia. Las restantes 300, me parece, aceleran un final que también pudo ser antes. Alguien me dijo alguna vez que una novela de 500 páginas tenía detrás de sí a un autor que no había tomado decisiones difíciles, que no se puede contar todo. Por supuesto, cuando se escribe, todo el tiempo se están tomado decisiones, no se puede narrar el mundo, sino tan solo una selección. Y la decisión de cuánto prolongar ese mundo no siempre es la más inteligente.
En cuanto a El jilguero, de Donna Tartt, debo decir que disfruté mucho la lectura de la obra. 
La historia se puede resumir de esta manera: el joven Theo Decker hace una maldad en su escuela junto con su compañero Tom Cable y debe ir con su madre a recibir el regaño. Pero ese día de la cita les queda una hora libre y deciden pasarlo en el MET, específicamente en una exposición temporal de los maestros holandeses del siglo XVIII. Mientras su madre va a la tienda para comprar el regalo para su jefa, quien cumple años ese mismo día, Theo se queda en un ala del museo donde se exhibe el cuadro de El jilguero de Mauritius Frabbritius; un cuadro pequeño de un ave atada a un pedestal. Junto con él, hay un anciano y una chica pelirroja, que Theo ha seguido durante su visita al museo puesto que van casi a la par por las mismas salas. La visita se ve interrumpida por un ataque terrorista que destruye el museo y a la que Theo, el anciano y la chica sobreviven, pero heridos los últimos dos. En un breve intercambio entre el viejo Welty y Theo, éste le entrega un anillo y le da una dirección a donde llevarlo, pero al mismo tiempo le dice que se lleve el cuadro. Theo logra salir por una puerta trasera hacia Central Park y llega a casa mientras espera que su madre, quien no ha sobrevivido, vuelva con él.
Esto que acabo de resumir son, acaso, las primeras doscientas páginas de la novela y créanme que no les he arruinado la lectura: todas estas primeras páginas son hermosas, llenas de erudición, de profundización en los personajes, de paisajes internos y externos narrados con pulcritud, amor y belleza. Creo que todo el período adolescente de Theo Decker es tratado con maestría y termina pasadas tres cuartas partes de la novela. Después el adulto Decker no resulta tan atractivo, en parte porque la misma novela recuerda que debe ser terminada y se notan las tuercas, las concesiones del lector para volver verosímiles cosas que no lo son tanto y llegar, al final, a una hermosa revelación sobre la relación de nosotros con el arte.
Sí, El jilguero es una hermosa novela cuando recuerda que solo se trata de novelar la vida. Con qué delicia narra cuestiones innecesarias, con que habilidad captura la vida y el arte, y el dolor y la emoción. La misma ciudad de Nueva York se engrandece en las páginas de la novela como un personaje más, así como el famoso MET. Léanla. A mí me gustaron, además, las reflexiones sobre el arte, sobre la reparación de antiguedades, la dicha alcohólica y drogadicta de Theo y su amigo Boris, la hermosa reflexión sobre la madre y el ímpetu lúdico y salvaje del padre. En suma, una gran novela, que luego se acelera a terminar con finales felices :( 

Saturday, December 28, 2024

Luciérnaga, Natalia Litvinova

 De ser posible, yo pediría nacer barco,
uno que va hacia su naufragio
y sabe que hay un iceberg para él.
Mi vida consistiría en aprender
a nadar tranquila.
Natalia Litvinova


Con los años cada vez me es más fácil no leer desde la comprensión, sino leer desde la empatía. Parece una tontería lo que digo, y puede que lo sea, pero prefiero leer para ser el otro y pasar, como el recuerdo, la historia por el corazón antes que por lo que se pueda decir literariamente de ella. 
Me resulta curioso que mis últimas lecturas hayan sido sobre las relaciones de los hijos con sus padres. Luciérnaga, la reciente novela ganadora del premio Lumen de novela, de Natalia Litvinova también va sobre eso; pero aquí el pulso de la historia se dispersa en dos sentidos: mientras que mantiene una fuerte presencia sobre la vida de la madre, los golpes que te da tienen que ver con el padre. 
Nacida en Gomel, a pocos kilómetros de Chérnobil, Natalia hace un recuento de la historia familiar para su madre, por un motivo que no revelaré para que llegue a quien lea este libro en su momento y le duela. Y lo hace en tres tantos: primero la historia de su nacimiento e infancia en una ciudad tóxica por su cercanía con la central nuclear, después al indagar en la vida de la abuela, Catalina, capturada por los nazis y que, al retornar al país, recibe la condena de recoger la turba del pantano, y finalmente con los recuerdos de la familia al llegar a Argentina y todo lo que les sucede.
Y en esos tres actos, lo que hace Natalia, es desplegar una mirada amorosa y asertiva sobre los padres, sobre la belleza del canto del bosque, sobre la vida en el pantano, sobre crecer en medio del mundo tóxico post-Chérnobil, sobre la muerte vestida como una manada de ciervos, sobre cómo la escritura, cómo narrar, es "alargar la lengua, elongar el presente para que se toque con la leyenda".
Aquí hay llanto contenido, relinchos, liquidadoras, pueblos abandonados, engaños y padres y madres que elongan su presente con recetarios y amor a los perdedores, lobos tiernos, soldados que deambulan y golpes suaves que te abrigan el corazón y lo dentellean. 
El título, en sí, propone ya un símbolo: se les llamaba luciérnagas a todas esas personas que vivieron cerca de Chérnobil y los demás pensaban que estaban irradiados. Pero lo que irradia ilumina la oscuridad. Como la otra noche que tomé una foto y, ante la cámara pude ver una luciérnaga que flotaba sobre la calle. Pero al mirarla a ojo simple no la distinguí, pero en la cámara de nuevo, ahí estaba. Qué historias ocultas irradiamos hasta que alguien decide contarlas. Hasta que alguien decide contar la foto de una mujer que brilla como las aguas del lago Prípiat.

Litvinova, Natalia, Luciérnaga, editorial Lumen, 2024



Sunday, November 01, 2009

Mudanza

Nuevo blog. Nos vemos por allá.

www.kozameh.wordpress.com

Friday, September 04, 2009

Charlie y el Gran Ascensor de cristal/Roal Dahl

La última vez que había visto al joven Charlie estaba en un ascensor de cristal que acababa de salir disparado al cielo después de terminar la visita a la fábrica de chocolate. En esta secuela de Charlie y la fábrica de Chocolate, el Sr. Willy Wonka sigue igual de deschabetado que en el libro anterior y la abuela Josephine, Georgiga y George siguen igual de ácidos y criticones como muchos viejos del mundo y Charlie, el abuejo Joe y el Señor y la Señora Burke siguen igual de inteligentes, animosos y escepticos como en el libro anterior. Me gustan las secuelas, sin duda alguna. Lo mejor de Charlie y el Gran Ascensor de cristal es que de varias maneras amplia el universo fantástico de la fábrica de chocolate tanto dentro como fuera de ella. Vamos a un rápido viaje al espacio donde Charlie y compañía, dentro del ascensor de cristal, defienden a una cápsula espacial del ataque de Knidos Vermiciosos, unos seres alargados, verdes, con ojos rojos y colas puntiagudas y terminamos de nuevo en los misterios de la fábrica (ooompa loompas incluidos con canciones) con una inesperada aventura donde los abuelos rejuvencen y envejecen. Aparecen minas de caramelo y pozos de chocolate y la tierra de Menoslandia. Y en todas partes, está, la sólida imaginación roaldiana, con sucesos inesperados relatados con el menor empacho, tanto que uno tiene que "rejuvenecer" con la lectura, pelear contra esa "vejez" lectora que nos incultan en las facultades de filosofía y letras. Singular y sólida novela juvenil. No dejen de leerla.
Charlie y el Gran Ascensor de cristal. Roal Dahal. Alfaguara infantil, 2008, 166 p.

Tuesday, September 01, 2009

El arte de Julio Torri/ Serge I. Zaïtzeff

Por algún motivo, desde que compré el libro, hará unos dos años, sentía que tenía una deuda con él. Lo veía en mi librero y ya mi mano iba hacia él cuando distraía la mirada y tomaba cualquier otro ejemplar que por supuesto, no terminaba. Pero hoy finalmente he podido leer El arte de Julio Torri, un singular trabajo crítico sobre uno de los escritores de esa generación perdida que sufrió la revolución y cuyos hijos más valiosos se instalaron en el extranjero como Vasconcelos, Reyes, Martín Luis Guzmán y Pedro Henríquez Ureña. Sin embargo Torri se quedó y cómo bien lo muestra la relación epistolar al final del libro, tuvo que sobrevivir de todo y de nada, mientras creaba una ideologia de la brevedad como género literario. Serge Zaïtzeff desmenuza con claridad la obra de este autor coahuilense, lo mismo parte de la génesis del texto breve, como relaciona a Torri y lo coloca a la saga de mucha de la obra breve que más tarde escribirían Arreola, Monterroso o Borges. Al final viene una reseña de la obra de Mariano Silva y un divertido texto sobre la destrucción de la ciudad de México. El libro da además otro tipo de luces, al mostrar un ideario sobre la literatura, la amistad, el honor e incluso la misoginia de Torri en sus textos, este Torri que andaba en bicicleta, que tenía picosas relaciones amorosas y sobre todo, que se encerraba en su biblioteca echado de menos la charla con Ureña y Reyes, algo que en suma también es difícil encontrar en nuestros días: buenos charlistas. Es sin dudad, éste, una aproximación a ese hombre tan disputado en nuestros días en el premio de Tierra Adentro.
El arte de Julio Torri, Serge I. Zaïtzeff, Editorial Oasis, 182 paginas. 1983

Sunday, August 30, 2009

Volando solo /Roal Dahl

Tengo una pasión: los aviones y los artefactos bélicos, pero nada me gusta más como leer biografías o en este caso, autobiografías. Volando solo son los recuerdos de Roal Dahl durante su etapa como piloto de la RAF en el teatro de operaciones griego y más tarde sirio. Estamos ante una visión poco romántica y también poco hiperrrealista de un hombre para quien la guerra fue un hecho finalmente práctico, como lo dice en las siguientes líneas "La superviviencia no era por lo que uno luchaba más. Empezaba a darme cuenta de que única forma de comportarse en una situación en la que llovían bombas y pasaban silbando las balas, era aceptar los peligros y todas sus consecuencias con la mayor calma posible. Angustiarse y desesperarse por ello no servía para nada." Visto desde este punto de vista, las crónicas que Dahl hace de sus años como piloto no sólo es cruda, sino sensible a la vez. Relata un vuelo rasante por la pradera, mientras huye de los Uno-Cero-Nueve, y alcanza a ver una cabra, relata una escena casi jocosa de un león que se robó a una mujer, llevándola en el hocico durante más de doscientos metros y sobre todo, se respira en la obra el profundo amor de un hijo por su madre, visto desde las constantes cartas que Dahl envía a su madre desde los distintos campos de batalla. Las descripciones de los enfrentamientos aéreos que sostuvo son inquietantes, como la breve descripción que hace de la batalla de Atenas, donde los últimos 15 hurricanes que defendían Grecia se batieron con más de 200 Meschermints 109 y 11o. Y Dahl también habla en el libro, con amor, de los aviones, los viejos Gladiator, los confiables Tiger Moth y los terribles bombarderos Ju 88. Entre toda esta parafernalia bélica, sin embargo, es posible encontrar algunas anécdotas que darían pie a escenas y relatos de sus libros futuros. Leer Volando solo es como entrar al diario de un amigo, amigo que no pasaría exento de polémicas en su vida , un diario que nos sorprende por su sencillez y calidez.
Volando solo, Roal Dahl, Alfaguara infantil, México, p. 184, 1998

Thursday, August 27, 2009

El gran cambiazo/ Roald Dahl

Siempre he sentido debilidad por los cuentos y relatos largos. No es fácil escribirlos. Mantener la tensión y el interés exige de cierta cualidad de trabajo que no se consigue con los años. Y también, siempre he sentido cierta debilidad por la obra de Roald Dahl, de quien leí, curiosamente, en primera instancia una de sus obras para adultos: Mi Tío Oswald y después di un salto diría cuántico hacia su estupenda y sensible obra para adolescentes. En El gran cambiazo, Dahl nos narra cuatro picantes historias relacionadas con la libertad sexual. Dos son apuntes del gran diario del libertino ¿es acaso correcto llamar libertino al tío Oswald?, Oswald Hendryks Cornelius. Las otras son versiones chispeantes sobre el acto sexual. Es curioso que la obra de un escritor pueda desdoblarse tanto como la obra del británico, que siempre parece estar dándo saltos, nerviosa, inesperada, desde una niña que tiene poderes mágicos hasta la irresistible Anna Copper, una mujer que ha perdido al marido y coquetea con el suicidio hasta que encuentra a un viejo amante que la llevará a un inesperado final, en "El último acto", uno de los cuentos que componen este libro. El resto de los textos son: "El visitante", una crónica del tío Oswald cuando un misterioso hombre lo invita a su casa en el desierto, donde encuentra a dos sensacionales mujeres, "El gran cambiazo", la historia de dos maridos que fabulan un plan para intercambiar esposas por una noche, "El último acto", del que ya hablé y finalmente el cuento de "Perra", otro relato del tío Oswald donde éste ayuda a un científico a descubrir el aroma que puede poner a los hombres en celo, ¿más?, preguntará con ironía alguna lectora. Sí, más. En este caso, no importa que se cuenten las historias, leer a Roald Dahl tiene una magia inestimable. Al tomar sus libros somos siempre el lector más atento así que estemos leyendo Agu Trot o El gran cambiazo.
El gran cambiazo, Roald Dahl, Anagrama, 1994, 170 páginas.

Tuesday, May 19, 2009

En las nubes/ Ian McEwan

Un buen amigo me regaló este libro en mi último cumpleaños y hoy que casi volvemos a la fecha me hice el propósito de leerlo. El resultado es ambivalente: frustración y felicidad: frustración por haber dejado pasar tanto tiempo para poder leerlo y felicidad por el hecho de haberlo hecho. En las nubes es uno de esos libros certeros, donde se despierta la vida. Peter Fortune un niño con demasiada imaginación recorre en varios cuentos, distintas etapas de su vida en las que el mundo de lo fantástico se le revela con inusual fuerza, mostrándole el hastío de la vida, pero también la belleza de la vida. Al final, cada fantasía lo lleva al descubrimiento del amor, acaso el mayor descubrimiento del hombre. Es una realidad que quien no ama, al menos una cáscara de plátano, no puede estar entre sus congéneres más que para joder o destruir. Pero al final, he podido leer En las nubes. Con una prosa amena, con giros poéticos ligeros pero con la construcción de imágenes y paisaje que parten de lo plástico para describir lo humano, es como McEwan crea a este chico inolvidable que lo mismo será enjuiciado por las muñecas de su hermana, que descubrirá-compartirá el cuerpo del viejo gato de la casa y que encontrará, una mañana cualquiera, encerrado en el cuerpo de un adulto torpe, el mayor don posible en los labios de la chica Gwendoline: el amor, sólo para perderlo al volver a la infancia.
Editorial: Anagrama
p. 147

Tuesday, May 05, 2009

Sin tetas no hay paraíso/ Gustavo Bolívar Moreno

Una de las telenovelas más deliciosas que he visto ha sido Sin tetas no hay paraíso. La historia trata sobre una chica que quiere ponerse tetas para ser una de las queridas de los "traquetos", es decir, los narcos en Colombia. La vida de Catalina será como un pequeño viaje por la tierra de Oz, donde lo mismo se encontrará con sus hombres de hojalata, sus espantapájaros y hasta la bruja del Oeste ¿o es del Este? Sólo que en lugar de páramos desiertos y monos que vuelan, encontrará guardaespaldas, viajes por yate y helicóptero, narcos mayores y menores, doctores que operan cobrándose con acostones, políticos corruptos codeándose todos ellos entre la envidia, la violencia y la factory tetas, como dice uno de los personajes de la novela. Esta obra de Gustavo Bolívar refleja la ambición de miles de chicas en nuestro continente y ah cómo es divertida y tiene muchos párrafos dignos de repetirse en cualquier medio:
"La niña sentía morirse de pena haciendo el ridículo en medio de 59 mujeres tan pobres como ella, tan idiotas como ella, tan estúpidas como ella, pero con las tetas más grandes que las de ella."
O bien, la descripción que hace de los narcos, sin duda, de antología.
"Seres muy básicos, sumamente ambiciosos, enfermos de la plata, adoradores del dinero fácil, prepotentes, inundados de ego y vanidad, delicados, no por sus modales sino por su intolerancia, infieles, mujeriegos, bonachones y mentirosos. Semidioses de un Olimpo imaginario y ficticio, parranderos sin medida, muchos de ellos viciosos y enviciadores, malvados, sin escrúpulos, voraces, altaneros, incapaces de sortear la soledad o una crisis económica, fanfarrones inseguros, necesitados de mostrarle al mundo su capacidad financiera, traumatizados, dementes, capaces de vender a su madre a la DEA con tal de conseguir una rebaja de penas antes de subir, encadenados de pies y manos, a un avión de bandera estadounidense con sus turbinas encendidas apostado en la pista de Catam del aeropuerto El Dorado en Bogotá."
Con una novela fársica como ésta, el lenguaje se sirve para contar de manera chistosa, cínica y dolorosa el viacrucis de Catalina por encontrar a su traqueto y por supuesto, a sus tetas. A veces falla el narrador y se diluye un poco la tensión y hace un uso reiterado de sus técnicas narrativas, pero la novela cumple. Sin duda. Ahora que se nos vimo la influenza, nada como Sin tetas no hay paraíso para levantarnos.
Editorial: De Bolsillo, de Random House Mondadori.
P. 248

Charlie y la fábrica de chocolate /Roald Dahl

No sé dónde leí, recientemente, que un escritor decía que, mientras se siguiera leyendo a Dahl, tenemos algo de esperanza. A mí me parece lo mismo. Acabo de leer Charlie y la fábrica de chocolate sin muchos deseos de ver la versión fílmica. La historia es sabrosa: un chico de familia pobre, muy muy pobre, se gana un boleto dorado para conocer el interior de la famosa fábrica de chocolate de Willie Wonka. Asiste con su abuelo y ahí descubre, de la mano del viejo Wonka, los dulces más sorprendentes, las jaleas más insospechadas e incluso chiclets que saben a comida (incluido pastel de arándano). Mientras tanto, Roald se da gusto en criticar a los padres que les dan todo a sus hijos, a los niños glotones, a los niños que solo ven televisión e incluso modales, sobre lo mal que se ve masticar un chicle. Al final, bueno, lean el final, termina uno con deseos de no comer dulce por un buen rato, por además, ninguno de los dulces que hay en las tiendas se acercan, ni por error, a los dulces deliciosos de Wonka. Hay que leer a Roald Dahl. Sin duda. Su imaginación es clara, poderosa y lo mejor del caso, cálida.
Editorial: Alfaguara infantil
p. 172

Saturday, May 02, 2009

Estación Hawksbill, Robert Silverberg

Tengo un deja vu de que alguien vendrá a grafitear este post... en fin.

Hace muchos años tenía un par de amigos fanáticos de la Ciencia Ficción. Sus casas eran inmensas bibliotecas donde lo mismo se podía encontrar a Asimov que Fundación e Imperio. Gracias a ellos di con una colección de Plaza & Janés que se llama Mundos Imaginarios y donde me leí una interesante y divertida novela de Brian Aldiss, Galaxias como granos de arena.
Ahora acabo de leer Estación Hawksbill, del no menor escritor Robert Silverberg, de quien anda por aquí la reseña de uno de sus libros. En Estación Hawksbill, Silverberg crea una prisión para comunistas, prisión ubicada en el planeta Tierra, sí, pero en el periodo cámbrico. Una planicie roja, volcanes virulentos y un mar cálido que arroja trilobites es el paisaje para esta estupenda novela.
La tensión inicia cuando un nuevo prisionero llega a la estación y con él las dudas de siempre, relativas a si ese mundo del futuro ha cambiado, qué nuevas cosas han ocurrido y si el destino de ese puñado de hombres viejos y locos, más lo segundo que lo primero, tiene alguna esperanza de regresar al 2025.
Me gustan los personajes de Silverberg, hombres derrotados, pero que se mantienen en vilo en la soledad gracias a cierto honor que los ha vencido y al mismo tiempo los alienta. Si la literatura nos debe de regalar imágenes, este libro me dio varias que no había pensando: un viejo renco, apoyado en una muleta, que mira, más allá de la planicie roja y en la soledad de sus recuerdos, una pequeña lancha donde cuatro de sus compañeros pelean por sacar al mayor trilobite de la historia para poder comer esa carne esponjosa, dice Silverberg y terrible.
Editorial Plaza & Janes
Colección Mundos Imaginarios
p. 223

Tuesday, April 14, 2009

Madero, el otro/Ignacio Solares

En reiteradas ocasiones, Ignacio Solares ha dado muestra de una gran pluma. Al menos así lo considero. Columbus, su novela sobre el ataque de Villa a la población norteamericana, es sin duda una novela amena, clara, concisa. Tiene sus grandes momentos de dicha y de acción y sobre todo, como novela histórica, da luz al lector sobre los hechos ocultos en la trama de la historia que, al combinarse con la ficción recrean no sólo un periodo histórico, sino un acercamiento a la gente de la época.
En, Madero, el otro, sin embargo, la pluma de Solares se encuentra con un gran atorón. Más que novela, bien podría pasar como un gran ensayo histórico por la cantidad de fuentes y citas que pueblan la obra. Sin duda, la vida del oriundo de San Pedro de las Colonias es materia literaria: sus afanes con el misticismo, su enfrentamiento contra Díaz, la pasión que nació en hombres como Villa y el descontento que originó en hombres otros hombres como Zapata.
Pero la novela no avanza. El autor intentó contar hacia atrás, como en Viaje a la semilla, de Carpentier, pero el narrador que utiliza, en segunda persona, que utiliza para detonar la narración, en la mayoría de las veces, preguntas con tono retórico, vuelve lenta la narración.
Esto, salpicado de datos. de citas, de saltos cualitativos y cuantitavos en la construcción del personaje, vuelven la lectura de Madero, el otro, algo cansada. Ignacio Solares es un buen narrador, al menos lo comparo con el mismo Solares de Columbus, imagino que sabe que Madero se fue para otro derrotero. Sí, yo creo que lo sabe. Aún así, es una obra que es una referencia para comprender la historia del país. Lamentablemente sólo es una referencia y nada más.
Editorial: Punto de Lectura
Páginas Arriba de las 232.

Friday, January 23, 2009

La muerte de las ballenas

Al pensar en este título, Luis Zavaleta, autor colombiano, me ha dejado pensando un poco en la posible muerte de las ballenas. En un playa de una isla paradisiaca, una mañana, los huéspedes de un hotel de cinco estrellas descubren que más de veinte ballenas han encayado. Se apuran aliberarlas pero pronto se dan cuenta de que es imposible. Sus fuerzas son pocas aunque sus intenciones sean tan monumentales como los cetáceos. Sin embargo, todo esto da pie a una profunda reflexión sobre el suicidio (que uno de los personajes estaba pensando ejercer, vaya, su derecho) y la extraña pero siempre a fin relación de todo lo que va muriendo a nuestro lado todos los días y a los que no le prestamos la más mínima atención. Esta novela es un diálogo con todo eso. Al final, una a uno los cetaceos van muriendo en una prolongada y exhaustiva carrera hacia la muerte. El personaje, un hombre de cuarenta y cinco años, divorciado, sin hijos, con una carrera de teatro destruida a causa del plagio, se confronta con las ballenas, con la muerte y con cómo casi todo lo que hacemos es en realidad una agonía sobre la arena. Ah, muy buena novela.
Editorial: Bonanza
País: Colombia.
pp. 143