Friday, October 03, 2025

Soy leyenda, Richard Matheson

 Robert Neville vive en una casa que es más bien un acorazado que está protegido por ristras de ajos, espejos, cruces y luz artificial. Afuera, del otro lado de las casas quemadas y el llano, están ellos. Los nuevos pobladores de la tierra a los que Neville caza cada día, después de sortear la noche escuchando sus chillidos y en particular el de su viejo vecino, Ben Cortman, que siempre lo increpa a salir y enfrentarse a él en la noche... pero Neville lo sabe. Así como para él es el día, para ellos, los vampiros, es la noche. Así que entre ambos crece una lucha sorda: la de Neville por sobrevivir y erradicar la plaga de la humanidad y la de los vampiros, tal vez, por erradicar al último humano sobre la tierra, pero en este mundo que ha perdido la normalidad, ¿quién representa en realidad lo es normal o lo que ya no lo es? Con esta premisa, Matheson ha construido una novela clásica, de la que se basa la película del mismo nombre, interpretada por Will Smith. Si bien en la película, Neville tiene ciertas particularidades que pueden ayudar a su gesta: es un biólogo eminente, que ha perdido a su hija y esposa por causa de un misil, y que tiene la esperanza de encontrar a otros como él, mediante un anuncio, además de contar con la compañía de un perro labrador, el Robert Neville del libro es uno mucho más humano, más cercano al hombre promedio y al que, por supuesto, le han pasado cosas con el horror mucho más complejas. Este Neville es un hombre cualquier, que sobrevive a los vampiros como puede, es un hombre que, al menos en los primeros capítulos, tiene una tensión sexual latente, ante las mujeres vampiro que se pasean frente a su puerta mostrando sus cuerpos flacos, pero desnudos. Es un hombre irascible, que pierde la cordura de cuanto en cuanto y que avanza a cuenta gotas con una idea salvadora. Sí, también tiene un perro, pero éste no es tan amigable como en la película y también, como en la cinta, casi al final tiene un encuentro fortuito que le cambiará su destino y que lo llevará a la gran reflexión de la obra, de lo cotidiano, de dónde surgen las leyendas en el viejo y en el nuevo mundo y el papel que él representa en esta nueva ¿sociedad? en la que sobrevive. De capítulos breves, de prosa eficaz, directa a la acción, Soy leyenda es, sí, una leyenda en la literatura fantástica que tantas buenas historias nos han dejado. Bien vale la pena pasarse un par de horas o una mañana o un día enfrascado en las aventuras de este hombre que pasea por una ciudad, Nueva York, Chicago o Bóston, podría ser, en una camioneta y con las estacas listas para horadar los corazones plagados de los vampiros.

Friday, September 19, 2025

Los vendedores de almas, Alejandro Páez Varela

Ana Blanco y Joseph Galante son judíos seguidores del rabino Sabbatai Zevi quien amenaza con romper la relativa paz que existe en el Imperio Otomano en 1666 con su pronunciamiento como el Mesías. En la trifulca que se genera durante su aprehensión, Galante mata a uno de los 30 rabinos que lo inculpan a Zevi y, para evitar la horca, huye de Tesalónica hacia Polonia junto con toda su familia y también van, por su cuenta, la familia Blanco. Cuatros siglos después, un descendiente de los Galante se encuentra con Hans Bauer, un traficante de almas, es decir, un empleador de obreros para grandes construcciones y juntos idean la manera de ayudarse, pero también de servirse entre sí para que los hijos de ambos cumplan su destino que, inevitablemente, los llevará a las fauces del surgimiento del estado nazi en Alemania. Finalmente, un Galante más es conocido en el norte de México y conoce, al fin, a una Ana Blanco que, como su antepasada, tiene la desgracia de conocer el futuro. Y en medio de esto hay un juego de más dobles, de hombres silenciosos, de medidas inesperadas, del gusto por la música, de la inevitabilidad de la desgracia del pueblo judío y los progromos contra ellos, de una Europa siempre violenta y asolada por fanatismos, religiosos o políticos e historias de amor distorsionadas por la maldad. Es una novela compleja, sí, pero con ciertos arrebatos tanto líricos como prodigiosamente narrativos. No sé cómo explicar esto último: pero hay una prosa, hay un pensamiento metaliterario, hay un autor aquí que juega con la estructura, con los personajes y que, podemos decir, le sale bien. Aunque tal vez el final me parece algo abrupto y poco trabajado, en general todo el libro cumple muy bien con la propuesta narrativa. Espero que lo disfruten

202 páginas
Alfaguara

La Genara, Rosina Conde

Qué gran novela. Esta novela de Rosina Conde nos muestra el intercambio epistolar entre dos hermanas y sus cercanos. Genara está separada de Eduardo, después de descubrirle una infidelidad y le escribe y cuenta su vida a su hermana mayor, Luisa, quien vive en la Ciudad de México tras divorciarse de Martín, por motivos que más adelante se esclarecen. Al principio, se desahoga con su primo Federico, quien también está recién separado, después de que su mujer, quien además, está embarazada, lo deja por alguien más, pero después se nos presenta esa danza de quienes se separan y vuelven, vuelven y se separan. Pero nada es lo que parece y la mayor habilidad de la novela es mostrarnos personajes complejos, fallidos, que cometen los mismos errores de los que son víctimas. Me dijo Rosina que La Genara es una novela que leen mucho los colectivos feministas y no supe cómo interpretar eso, pero mientras leía lo entendí. Al final de cuentas, Genara es una mujer modelada por las figuras patriarcales, conformada tanto por la madre como el padre, que no ven a los hijos como un acompañamiento, sino solo como una responsabilidad, la madre en particular, es un peso que oscila del chantaje a la presión social, la hermana mayor presume de altura moral y desarrollo de inteligencia emocional, pero también se pierden a sí mismas; pero lo cierto es que tanto los hombres como las mujeres aquí descritos son hermosos y erráticos (tal vez los hombres no porque todos son retratados como abusivos, traicioneros e infieles, aunque uno es pintado medio bien pero no se salva de la quema), pero ellas también son puestas en sus faltas y en las maneras como solapan las faltas propias. En fin, un gran libro, menudo, sí, pero intenso, ágil, con mucha malicia narrativa. Rosina Conde es una de nuestras grandes narradoras. Este libro, escrito ya hace años, mantiene su contemporaneidad, porque lo que retrata es de todos los siglos: lo que sucede cuando un hombre y una mujer que se aman, se cansan de su amor y huyen de sí y del otro cometiendo las peores atrocidades posibles en el trayecto pero, pasada la tormenta, si son sabias, podrán encontrar algo, que también tiene la sentencia de ser efímero, pero igual y no. 

190 p
Desliz ediciones

Sunday, September 14, 2025

Li, Nicos Cavadias

Viajé a Saltillo a presentar un libro y me llevé unos en el coche para leer antes y pasar la tarde allá. Dicho sea de paso, mi tarde transcurrió con mucha tranquilidad. Comí unos baos vietnamitas que tenían realmente la consistencia de una nube y el sabor explotó en mi boca cuando además les agregué unas gotas de salsa siracha, macha y un aceite de orégano. Y, aunque llevaba otros libros, pasé antes a la librería Carlos Monsiváis y me encontré con las siempre viejas ediciones del Sunambulista que venden ahí desde hace años y que al parecer nadie compra. Los libros son casi saldos que parecen olvidados en el tiempo, pero que a mí me han dado a conocer al menos a una gran autora y hoy -ayer-, a otro autor que voy a seguir; me refiero a la gran Yoko Ogawa y ahora a Nicos Cavadías. La novela de Cavadías se titula Li. Es muy breve, no pasará de 20 páginas, me parece, igual y es más un cuento largo que una novela en sí. Pero es de esas obras que no necesitan tantos adornos. Hoy leía, en palabras de un colega, una verdad aquí en China -donde ocurre esta historia-: cuando no tienes una gran historia lo que haces es reunir varias historias mediocres. No es el caso. Lí es un breve relato conmovedor. Un hombre ya mayor, de casi 40 años, marino, llega al puerto de Hong Kong en el buque donde trabaja. Al instante, éste se ve rodeado por sampáns de donde baja una serie de personajes extraños que sirven a los marinos en toda clase de cosas: limpieza, cocina, vida sexual, etcétera. El marino toma para sí a una pequeña niña china de 10 años, que trae consigo, en la espalda, a su hermanos de algunos meses de nacido. La contrata para limpieza, sorprendido por su estampa y su voluntad. La chica toma todo lo que puede y lo guarda para llevárselo a su familia, que vive en uno de los sampáns en el puerto de Hong Kong. Lo que se crea entre ambos es una amistad, que termina llevando a Lí y al marino al puerto, para que ésta conozca a su familia a la que nunca ha visto pero que vive en tierra firme. En algún momento, el marino, enternecido, intenta cargar a Li y ponerla en su regazo, pero la chica se niega, pero al día siguiente viene con una mujer mayor y le dice que ella sí puede hacer lo que el marino quiere, pero éste explica que no quería aquello. Pero la niña es inteligente y vive para cuidar al marino en todo. Ese breve punto es medular en la historia, por eso lo relato: habla de una vida dedicada al servicio y de una vida que intenta capturar la fragilidad de los hijos que no se tienen. Al final cada quien se va. El marino le promete a Lí que volverá, pero ella le contesta, con sabiduría, que no lo hará, pero que está bien, que el dragón dorado, ese que nos permite alcanzar gracias a la ayuda de otros, cosas que por nosotros mismo no podemos, se presenta solo una vez en la vida. Ya fuera del puerto, en otro, el marino descubre, entre sus ropas, que Lí lava, acomoda y cuida, un pequeño dibujo de un gran dragón dorado en un papel viejo, sucio. La obra es sensacional: construye una amistad entre dos personas que no deberían tenerla: un viejo marino griego, poeta, una niña de los ejércitos de la servidumbre del puerto de Hong Kong. Y sin embargo, de uno y del otro lado, hay respeto, afecto, admiración, cada quien da lo que puede. Una parte emocional ocurre ya en el puerto, cuando el marino lleva a Lí a conocer la ciudad y ésta aprovecha para conocer a su familia que nunca ha visto, pero que gracias a su madre sabe dónde encontrar. El marino observa sin juzgar todos los actos, los ceremoniales, sin dejar de ser un poco como un padre, más bien, un protector, pero en alguna parte también le queda claro que, si puede ir a esos sitios en la ciudad, es sólo porque Lí lo protege. Con pocos trazos, apenas los necesarios, Cavadías construye un sitio mítico, atmósferas fraternas, misteriosas, una ciudad que se desdobla ante nosotros con su caos, tanto lacustre como terrestre. Gran y pequeño libro, sin duda uno de mis preferidos de ahora en adelante.

78 páginas
Editorial funabulista

Saturday, September 13, 2025

Raíz que no desaparece, Alma Delia Murillo

Esta historia inicia el día que desmontan la palmera de Reforma, la mítica palmera de Reforma en la glorieta de Insurgentes y Río Rhin. En el acto, una mujer que busca a su hijo intenta hurgar en las raíces de la misma porque soñó a su hijo y en el sueño éste le indicaba que se encontraba debajo de un árbol con troncos y raíces negras. Este es el punto de partida para esta novela que indaga en los elementos inquietantes de la desaparición por violencia de personas en México, además de la relación simbiótica de nuestra naturaleza con la naturaleza de los árboles. La periodista se suma a un grupo de buscadoras en donde intima con Ada, la mujer de la glorieta, y con un joven empleado de la fiscalía. Lo interesante y más poético de este libro, es que la búsqueda inicia en los sueños: los sueños que tienen las madres y padres de familia de personas desaparecidas y en dónde éstos les indican que se encuentra su última morada. Un libro ligero, construido con sueños, cartas, biografías reales de personas desaparecidas y una periodista que a pesar de transitar por una separación amorosa, se enlaza también a ayudar a encontrar el cuerpo, al menos un cuerpo de los más de 125 mil que hay en nuestro país, con cifras aumentando.

242 páginas

Alfaguara

Wednesday, September 03, 2025

El hombre de barro, Adriana García Roel

Este libro es un clásico en la literatura del norte de México y, específicamente, del noreste. Adriana García Roel era una autora muy joven cuando obtuvo un premio por esta novela que está emparentada mucho con un estilo de novela de ese tiempo que hacía el retrato de las sociedades campesinas o en las periferias de las ciudades, y lo hacía con el retrato -literario- del lenguaje de esas comunidades. Aunque la novela, entonces sí toca cierto costumbrismo, logra salir airosa del solo retrato de la vida campesina y me parece que es algo más allá. La historia inicia con un zoom: el narrador, un hombre del que no sabemos mucho, pero funge como un testigo bienhechor, ya que ayuda a la comunidad a la que se acerca, nos dice que, cerca del río que llega al pueblo, pero más arriba, en la sierra, hay un puñado de jacales en donde vive un grupo de personas a las que él va a conocer. Así, jacal por jacal, nos presente a sus habitantes, sus cuitas, sus dolores, sus amores, sus esperanzas y también sus tristezas. La novela avanza pues, como un conjunto de relatos de diversas personas, la chica que usa crema de víbora para curarse unos granos, los jóvenes enamorados que se envían cartas, el dueño de la tienda de la localidad, que lo mismo venden artefactos prácticos para la vida en el campo como amuletos, aceites y "güesos de gigantes" para curar empachos y cólicos. Cada historia nos acerca a cierto tipo de miseria, debo decir que el capítulo que más me gustó y más me hizo reaccionar fue el del pequeño niño con hidrocefalia que muere pronto y la manera como se retrata el funeral y el dolor son muy buenos. También la primera historia, la del parto de Nativas, y las del grupo de burreros que llegan a la localidad me agradaron tanto como la narración del río manso que se vuelve venida de agua tras una tormenta y acaba con todo. Hasta aparecen las "cocas guisadas", ¡gran receta! Y lo mejor de la obra es que el lenguaje salta entre la captura del argot campesino con largas y bellas descripciones sobre la sierra, sobre el río, el silencio y la noche en la montaña. Me recordó mucho a Rulfo, sobre todo el del Llano en llamas, porque si en aquel hay venidas de ríos, acá también, si allá hay líos de faldas, en este también, si en aquel hay santos herejes, lo mismo ocurre en El hombre de barro, cuya idea final es esa: que solo somos barro dentro del barro, barro cubierto del barro final de nuestra tumba. 

304 p.

Fondo Editorial Nuevo León

Universidad Autónoma de Nuevo León

Sunday, August 31, 2025

La noche y el día de Ayami, Bae Suah

Compré este libro hace relativamente poco tiempo y, como me volví a enganchar con la lectura, me di tiempo de leerlo el día de ayer. Además es corto, así que no representó mucho tiempo. Está traducido por Ana Barragán. Ahora dicho esto, no lo entendí. O el libro no era para mí. O me pareció un libro algo tramposo. Como cuando no se tiene algo que contar, pero se introducen perspectivas y elementos de relleno, auxiliares que den páginas. La idea es interesante: una mujer atiende un teatro para ciegos, es decir, donde sólo se reproducen sonidos y se lee, actoralmente, un libro. Sin embargo, la novela nos sitúa justo en el último día que este auditorio estará abierto porque la "fundación" de la que no se dice más, supongo que ha de ser alguna entidad coreana -sí, el libro ocurre en Seúl-, decide dejar de subvencionarlo para en su lugar poner ahora una galería de arte que, misteriosamente, funciona también de la noche a la mañana. Ayami, que después sabremos que también tiene el nombre de Yeoni, fue una una niña huérfana, que vive con una anciana que recibe unas pastillas azules que le entrega un hombre, Buhda, que incluye un capítulo de su vida en la novela, en fin. Hay repeticiones de personajes, de ciertas imágenes como vestidos de algodón demasiado almidonados, fotos, etcétera. La novela busca encontrar un tono, un atmósfera que sí logran novelas contenidas como las de Yoko Ogawa, en donde hay una fragilidad que permea las acciones de los personajes, pero me parece que aquí no lo logra. Bae Suah es un escritor célebre el Corea, y además, este libro lleva ya cinco ediciones, pero no pude conectar con él. Al final, el día y la noche de Ayami se volvió caótico para mí, no logré entrar en su propuesta y, como me dijeron hace tiempo, no todo termina bien ni tienes que estar en paz con todo lo que te sucede. Así que, bueno, si he de rescatar algo, es la idea de un teatro para ciegos. Esa idea me encantó. Creo que es un gran punto de partida para una novela que no sea ésta.


122 p

Shiro Libros

Wednesday, August 27, 2025

La noche de las reinas, Vicente Alfonso

Algo que me gusta mucho de la forma como narra Vicente Alfonso es que es un maestro de la estructura narrativa. Sí, como los viejos maestros, es hábil en la construcción de los escenarios, de la trama y del manejo de la información. Nada está escrito porque sí, sino que opera en el fondo de cada escena o cada sección, una verdad que se escamotea y que sólo saldrá hasta que quien lee lo necesita para quedar aún más atrapada. Una narrativa de telaraña, que atrapa y te lleva por donde él quiere. Además de la construcción de la trama es un hábil constructor de atmósferas, tanto de la que surge de los escenarios en donde transitan sus personajes como de las internas, las que suelen volver enfermizos y derrotados, sedientos de venganza, abúlicos o frágiles a sus personajes. Todo esto lo resuelvo al leer su novela más reciente, La noche de las reinas, en donde cuenta el ataque a un gobernador de Sinaloa durante el ensayo del Miss Universo en Mazatlán en 1978. Que lo diga de manera tan categórica es parte del encanto de la novela. Vicente se mueve con soltura por las coordenadas de la vida tanto política como sentimental de Mazatlán y sus alrededores. Trae al lector a la guerrilla, a las argucias de los políticos, al servilismo puro y soñador de cierto tipo de periodismo y de cierto tipo de escritores que dan por lo que anotan su vida o al menos sus sueños. La narración cambia de perspectiva cada cierto tiempo, pasa del periodista Garay, al gobernador, el Tiburón Higareda y a las dos reinas de la novela: Miss Sudáfrica e Irene, una jovencita de la sierra sinaloense. Entre estas cuatro voces reconstruye el atentado y el caos, porque si algo tiene esta novela es que no tiene un espacio de tranquilidad: todo está enfierecido, caótico, hay vallas por todos lados, retenes, gritos, tráfico, incluso en los espacios tranquilos algo se mueve con el ritmo de las caderas de Renata. Pringa en el ambiente calor, suciedad, olores putrefactos y sol, un montón de sol. En fin, pues una gran novela, que te mantiene sin que la sueltes. Pienso ahora que extrañamos o se extrañan esos narradores que saben que su trabajo es contar una historia, no tanto construir artefactos no ficcionales literarios, que suelen hacer bostezar a muchos, pero no es este el caso. Me parece curioso, eso sí, que el libro me recuerda a Volar sobre el pantano, de Gerardo Laveaga, del que también he escrito un reseña hace algunos meses. En fin. Gran libro. No cuento más, ojalá les atraiga.

156 p
Alfaguara

Saturday, August 23, 2025

La caja de colores, Arturo Cantú

Qué hermoso libro es La caja de colores de Arturo Cantú. Cantú fue uno de los pioneros de la literatura regiomontana a mediados del siglo XX y algunos años posteriores hasta que finalmente migró a la Ciudad de México para ocupar distintos puestos de la burocracia federal. En este breve pero luminoso libro, que podríamos emparentar con Las manos de mamá de Nellie Campobello, Cantú hace un retrato fragmentando -no sé si podría ser de otra forma un retrato sobre la madre- de la suya. Y nos la presenta a partir de su próxima muerte, que ya ella y él presienten. Pero, lo que hace Arturo Cantú, en estas memorias, es que nos lleva no a la muerte, sino al momento en el que su madre le reveló que un día ella y todos, habríamos de morir. Cantú retrata con calidez esa mirada infantil, del niño que cree que existe la inmortalidad hasta que es justo su madre quien le aclara que no, que todos habremos de morir. Entonces, él vuelve el rostro para ver a esa mujer que ama, esa gran mujer con su vestido verde, sus lazos, su fuerza, que lo lleva entre las calles del centro y no puede creer que esa mujer morirá. El resto de la obra gira alrededor de la infancia, de las visitas a la madrina, del estar en el mundo entre juegos y aventuras. Es un libro pequeño, no pasará de las 90 páginas, pero es un libro hermoso. Y refuerza, claro, toda esta teoría del amor maternal, todas estas reescrituras de la muerte como memoria. El título del libro justo tiene que ver con esto que les relato. La edición tiene además muchas imágenes de Gerardo Cantú, pero me distrajeron, la verdad, porque va con esa idea de que hay que ilustrar los libros, pero éste acepta dos cosas nada más: cero ilustraciones o bien, ilustraciones que sí vayan acorde con lo se escribe. Como sea no hace mella en lo sustancial: un libro poderoso, sensible, como pocos hay en la literatura mexicana contemporánea.


80 pag.

Universidad Autónoma de Nuevo León

Thursday, August 14, 2025

69 grados norte, donde habitan los silencios, María-Fernanda González Rojas

Como una buena parte de los adultos, a mi edad ya he tenido mis roces con el duelo; desde los más simples, acaso la pérdida de un objeto, hasta algunos mucho más complejos que tienen que ver con la pérdida de parejas, familia y futuros. Esto, por supuesto, no me ha preparado para los duelos que seguirán presentándose en mi vida a lo largo de ésta o bien, para el que yo deje en los demás ante una repentina partida. Como se dice de la escritura, que un libro no te enseña a escribir otro, una pérdida tampoco, acaso sólo te dan algunos puntos de referencias, pero ahondamos en ellos con mitad ceguera y mitad luz. Por eso, porque quisiera tener herramientas para el mismo, cada cierto tiempo leo o busco guía en libros que reflexionen sobre él. Así fue como llegué a 69 grados norte, donde habitan los silencios, de María-Fernanda González Rojas. En él, María-Fernanda, en una estructura interesante, reflexiona sobre la muerte de su madre, Martha Inés, a causa del cáncer. Escrito en triadas, María-Fernanda nos ofrece tres fragmentos de la vida de su madre, con un poema para cada texto, tres ensayos cortos sobre el duelo, la migración -que es otro tipo de duelo- y la herencia, que es, a final de cuentas ese repositorio eficaz de la memoria para mantenernos a flote. La herencia que nos da identidad. La herencia que nos señala el futuro. La herencia que es una casa en donde buscamos refugio para recordar que hemos sido antes, otros, que ese otro que hemos sido ha sobrevivido ya a otros duelos. Los ensayos van sobre la obra de Didion, Octavio Paz y Elizabeth Bishop, y los relatos construyen tres momentos: el momento en el que a Martha Inés le anuncian que su cáncer ha llegado a la etapa cuatro, el momento en el que Martha Inés luchó para evitar un fraude electoral en Camargo y finalmente, el recetario emocional y gastronómico de esta mujer compleja y silenciosa, en el que destacan el pastel azteca, el pollo almendrado, la carne en chile y el souflé de pan. Éste, me parece, es el capítulo breve más hermoso del libro, pero también diría que, aunque las sentencias que se recuperan de Didion, Bishop y Paz son contundentes, la que a mí más me conmovió fue la siguiente de la autora: "¿Con tu ausencia, qué parte de mí se ha borrado?" Y porque me decanta la idea, poderosa, de que cada duelo nos hace nacer a otro distinto. Un yo que evoluciona por el dolor. Nunca seremos más el de antes, el que no había perdido nada. Nunca podremos regresar a ese Edén, en el que no había muertos, en el que no había desamor, en el que no había tristeza o rencor, pero puede que, por la herencia, por la voluntad de resignificar, ese otro que nace, ese otro yo que aparece, escondido hasta entonces dentro de nosotros, pueda tener el alcance a algo más cercano a la divinidad, a algo más cercano a la belleza: la frágil y bella sensación de que el tiempo es breve. Que ya vienen. Que estemos preparados y con nuestros vínculos sanos para decir adiós. 

108 p
UANL

Sunday, July 27, 2025

La famosa invasión de los osos a Sicilia, Dino Buzzati

Hace tiempo que no leía un libro tan bonito en la lIJ... aunque también debo decir que han pasado más de 80 años desde su publicación, pero tiene ese aire clásico que sólo logran tener los verdaderos libros imprescindibles. Dino Buzzati es, además, un clásico autor italiano con textos para todo público al que en realidad no conocía pero, ¡ay, cuántos grandes y buenos autores y autoras nunca conoceremos! La historia es en apariencia sencilla: el rey de osos, Leoncio, sufre algo irreparable: unos cazadores le roban a su osezno, Tonio. Apenado por lo recuperarlo, decide no contarle a nadie el verdadero motivo de su desaparición. Con los años, la vida de los osos en las cumbres de las montañas de Sicilia, los obligan a bajar al valle para no pasar hambres y, liderados por Leoncio, se lanzan a la aventura. Sin embargo, el valle tiene un rey, el malvado gran Duque, con fortalezas, bestias míticas, fantasmas y un mago, De Ambrosiis, quien tiene una varita mágica que sólo sirve para hacer dos hechizos y no más. Con estos elementos, Buzzati crea una fábula que habla de sistemas totalitarios, amor entre padres e hijos, corrupción y burocracia, fantasía, etcétera. La obra tiene dos grandes apartados, escritos al parecer en dos momentos o, bien, alimentados por dos intenciones. La primera, que fue publicada en un diario italiano durante la guerra, narra el avance de los osos hacia la capital de Sicilia -una Sicilia que ya no existe, ni sus montañas ni sus castillos, ni sus ríos, pero que es la Sicilia actual, dice con entrañable premisa mágica el autor. Y en el avance, de encuentran con ejércitos, castillos encantados, ejércitos fantásticos, hombres valientes y esta parte es maravillosa. Vibra la inteligencia fantástica de Buzzati, la capacidad para crear alegorías, sueños, la intervención de una fantasía fabulosa. Luego, viene la segunda parte, mucho más sosegada, pero que nos habla, de los mismos osos, pero ya en su contacto con los hombres y los hombres, bueno, parece que corrompemos todo lo que tocamos. No contaré más de la historia, pero hasta sus últimas páginas es elocuente, precisa y simbólica. Hace días, charlando con un grupo de autores de LIJ en formación, les contaba sobre esta doble lectura de la LIJ, la que vuelve un libro para niños, en todos los públicos y no al revés. Gran libro, será de mis preferidos. Ahora intentaré ver la película.


Gallo Nero

176 p

Monday, July 21, 2025

A golpe de linterna. Tomo I. Pioneras. Antología de Liliana Pedroza

Hace algunos años que salió esta antología de A golpe de linterna, editada por Atrasalante, pero con un proyecto en realidad mucho más integral por parte de Liliana Pedroza, investigadora mexicana que enfocado parte de su trabajo en recuperar la obra cuentística de autoras mexicanas invisibilizadas por el canon y la tradición literaria mexicana, dada a lo que ya sabemos qué. Al fin, en un reajuste nuevo de los libros en mi casa, me encontré de nuevo con los tres tomos y pensé que era el momento de leerlos. El primero, pioneras, abarca a autoras de la primera mitad del siglo XX, tal vez un poco antes, ya que el tomo II recupera a las autoras mexicanas más conocidas de mediados y un poco la primera parte del siguiente lustro del mismo siglo. Así, los cuentos y relatos que están contenidos aquí aún tiene mucho justo de eso, de relatos, no son cuentos escritos, digamos con la tradición del cuento latinoamericano contemporáneo, sino que le deben, acaso, más al realismo y al romanticismo, aunque no se puede negar con sus cuentos e historias fieles a su época y que la selección de los mismos, bien nos permiten hacer un recorrido alterno por las distintas épocas históricas del México de entonces. Así que aquí mi breve relatos de los que más me gustaron de acuerdo al índice:

"La novicia" de María Luisa Ross. Un relato al más puro estilo romántico, contado en breves capítulos, en donde asistimos a un evento de amor y paranormal en la espesura del bosque.
"La venta del chivo prieto" de Laura Méndez de Cuenca. Un relato bien llevado sobre los azares del destino, sobre el intercambio de cuerpos, sobre la avaricia, que tiene en la Mercadela, un mujer avara y soberbia, su personaje principal.
"Amargo" de Tina Vasconcelos de Berges. Un brevísimo relato sobre cuatro amigas que no logran cumplir sus sueños.
"El señor don Juan, mi marido" de Amalia Fernández Castillón. Un cuento sobre los sinsabores de las grandes bodas, pero de los matrimonios miserables, con grandes dosis de sarcasmo.
"Crepúsculo" de María Helena Almazán. Acaso, uno de los mejores relatos del libro. Un mujer con marido golpeador y sindicalista, encuentra en un niño y un hombre mudo y con problemas de otra índole, un poco de paz y esperanza ante la violencia de su esposo.
"La locura de Chabela", de María Esther Ortuño de Aguiñaga. Este cuento es de una ternura, pero también de una tristeza. Chabela se casa con don Roque, el viejo del pueblo, pero aún así logran tener dos hijos que se malogran. La pareja, pasado el tiempo, ya no puede volver a procrear por la evidente edad del anciano al que un día, al fin, "se le cargan los años". Chabela, inocente, pero confiada, termina volcando su amor por los niños de una manera poco cuerda, por decir lo menos, pero con mucho amor, por decir la verdad.
"La cuesta de las ballenas" de Emma Dolujanoff. Cuentazo, un triste cuento de amor en la playa, entre dos hermanos y la mujer que uno sí ama, pero el otro posee.
"Fosforecencia" de Virginia Barreto, miren, yo creo que Sthepen King leyó este cuento antes de escribir El resplandor. Gran relato fantástico.
"Desde una ventana" de Nellie Campobello. Con dos páginas, Nellie escribe un relato contundente sobre la muerte y la cotidianidad.
"La coronela" de Enriqueta de Parodi. Una mujer se vuelve coroneal de los ejércitos revolucionarios después de sufrir una traición amorosa. Al final, todos los personajes encuentran su redención.
"Agua de las verdes matas" de Irma Sabina Sepúlveda. Un cuento preciso sobre la adicción y la tonada, sobre la voluntad de recuperar los vicios aunque nos lleven al final.
Finalmente, "Burocracia" de María Elodia Terrés y "Aquelarre, crónica de nuestro tiempo" de Luisa Carnés, cierran para mí, un conjunto estupendo de cuentos que muestran las vicisitudes de las relaciones entre los hombres y las mujeres, el amor como eje que todo lo conmueve y desgarra, sin importar las clases sociales, las épocas históricas y la violencia entre los hombres y las mujeres cuando eso que, se supone nunca se va a acabar, termina: el amor. 


Sunday, July 13, 2025

La visitante, Alberto Chimal

 Gabriela tiene el don de hablar con los muertos o bien, con quienes están en la frontera entre los vivos y los muertos. Y, de entre todas las personas con las que puede hablar, se encuentra una, su abuela o madre Azucena, como le llama. Y su abuela le advierte que algo malo le puede ocurrir en el futuro, pero Gabriela olvida todo o casi todo lo que su abuela le dice en sueños, hasta que finalmente va a necesitar escucharla, cuando sea casi demasiado tarde. Así inicia La visitante de Alberto Chimal, una novela que, dice la contraportada, es un thriller escalofriante, pero yo más bien creo que es una novela amena y bien contada, con sus rasgos de humor, de fantasía, pero también de belleza y soltura. Gabriela ha crecido y vive ahora con su sobrina Marisol, quien asiste los fines de semana a un grupo de teatro que dirige Teodoro, un célebre director de las compañías de teatro universitario. A Gabriela, educada por un padre conservador y una madre sumisa, aquello que hace Marisol le parece inquietante, prohibido y claro, atractivo. Por eso, aunque con miedo, no tardará en enrolarse al grupo pero, tras una actividad, algo en ella despierta, algo que no pensaba que podría tener y que, al parecer tiene que ver con las chicas muertas durante la matanza del Jueves de Corpus en la Ciudad de México. Con este punto de partida, aunque con esto que les cuento la novela ya va más allá de la mitad, Alberto construye una novela interesante y entrañable, en donde se revela el mundo del teatro universitario. Los ensayos, el montaje, las revanchas, los celos, el retrato de una Distrito Federal de los años 70, con su censura, su tráfico y su pasado, son aquí personajes por sí solos de la trama que rodea a Gabriela y a su prima, Marisol. Hay entraña y afecto en estas páginas, pero no les contaré de qué más va la historia, pero tiene sus personajes siniestros, sin duda. Acaso sólo agregaré que pocas novelas transmiten el amor por el teatro como ésta, y Gabriela es un gran, gran personaje. 


272 p

Planeta.

Monday, July 07, 2025

Ejercicios de dactilografía, Ramiro Sanchiz

Debo confesar que tuve problemas con este libro. La prosa abigarrada, el exceso de adjetivos que lindan con lo tecnológico y una no tan clara exposición de la idea central del mismo me hacía rechazarlo varias veces, a pesar de su brevedad. Tampoco ayudó, creo que lo leí en el aeropuerto y en el avión. La editorial es uruguaya y el libro lo compré hace dos años en la FIL de Guadalajara. Ahora, dicho todo esto, es un libro que me dejó con muchas ideas. Le decía a una conocida, con quien compartí en vivo mi lectura, cuando al fin encontré cinco páginas realmente buenas, de una prosa más limpia. Y luego todo volvió a ser como antes, pero vuelvo a la idea. Sanchiz propone, tras la lectura de Yoga, de Carrere, que la escritura a máquina debería servir para despersonalizar el yo, construir un no-yo que ejerza la escritura. Pienso en la idea romántica de la escritura sin el yo autoimpuesto y me voy a los surrealistas que lo hicieron mucho en su tiempo, así que tampoco podemos decir que hay novedad, pero la idea de la despersonalización de la escritura es, por si mismo ya un juguete, es decir, algo con lo que se puede trabajar. Hay una parte interesante del libro, en el que Ramiro habla justo sobre esto que hago en este momento: avanzar rápido sobre el teclado, como si ese fluir fuera, necesariamente, algo artificial y entonces, él proponer escribir de nuevo a máquina. Por eso el título: Ejercicios de dactilografía, pero la verdad es que me perdí en esa idea de la escritura a máquina. No supe leer, que tampoco es un defecto, la propuesta real, así que intenté aferrarme, como un náufrago, a las ideas que iban soltando por aquí y por ella. Así, es bonita la imagen de un chico que diseña teclados y escribe en ellos, teclados esos sí, artificiales y su historia con las formas de escritura en sus viejas computadoras, el padre que le enseña a montar una TK90 o una Spectrum. Luego, en algún momento, el libro nos lleva al concepto de la alteridad en la arquitectura de un barrio. Y esta parte de bonita también, el cuadrante que recorre emocionalmente junto con su hija recién nacida o, de pocos meses de nacida, quien reconoce cuando él toma una ruta diferente y a punta de lágrimas lo regresa al carril. Gran, gran símbolo: no del transeúnte imaginario, sino del padre doblegado por las necesidades de la hija.  Luego, el libro nos lleva a esas cinco páginas, maravillosas; en las que Sanchiz empieza a dialogar sobre las posibilidades del andar a la deriva, pero una deriva artificial, más bien dictada no por los deseos del caminar, o de elogio del caminar, sino por el aparente caos dictado por una aplicación, Randonáutica. Esos chicos y chicas, esos hombres y mujeres que han perdido la capacidad de mirar y necesitan ser guiados por una app a sitios que, en apariencia, los deben sorprender. Esa idea me perturbó: qué tanto hemos perdido de nuestra humanidad como para que una misma aplicación nos indique qué mirar y hacia dónde caminar. Ramiro hace eso, caminar, pero en alguna parte, se desdobla hacia las posibilidades infinitas de los yo, del algoritmo que puede ser nuestras vidas. Mientras camina guiado por randonáutica, se pregunta qué estaría haciendo en su casa, en ese momento. Entonces, es un libro que me dejó muchas ideas, pero en el que avancé trabajosamente. Hay postulados que no se entienden, grillas o aparentes grillas que me parecen gratuitas, en ocasiones el autor intenta interpelar a Mario Levrero, pero eso se pierde. Luego, al final, dice que escribió el libro en un mes y yo me pregunto qué necesidad. Al final, viene un mapa de la obra de este creador, en una línea del tiempo. Me pareció atractiva. Entonces, sí estoy contento de haber leído el libro, pero leer fue casi un suplicio para mí. Raro, pero así son a veces los libros.

120 p
Pez en el hielo ediciones

Elogio del caminar, Leslie Stephen

Siempre he pesando que caminar es uno de los ejercicios más limpios del mundo. Pero es eso, es un ejercicio. No un hobbie. Y debería serlo, porque caminar siempre supone un encuentro con uno mismo. El libro que leí fue Elogio del caminar, de Leslie Stephen, padre, además de Virginia Wolf. En este breve y rico ensayo, Leslie habla sobre los grandes peripatéticos de su tiempo, esos grandes caminadores que solían hacer de 40 a 50 kilómetros diarios y lo que suponía ese encuentro con las cañadas, los valles, las casas en donde otros caminantes habían vivido, como Wordsworth. Mi alma está encaminada por una emoción pedestre, dice en algún momento Leslie. Y sí, caminar era una manera de materializar el espíritu cuando no había más que paisajes por ser descubiertos.El libro es rico en reflexiones sobre el arte de caminar, sobre la mirada hacia el horizonte, sobre los viejos circuitos entre los árboles, pero también es una bibliografía indirecta de los autores ingleses del siglo XIX que tenían el oficio y el gusto por caminar. "Conocí entonces la deliciosa independencia y desapego que uno disfruta durante un viaje a pie". La última sección es una diatriba, claro, contra los otros grandes consumidores de trayectorias de ese tiempo: los ciclistas, pero Leslie hace también hincapié en que, incluso caminar en el Londres de esa época debería ser algo disfrutable. Las vistas, el camino, debería ser esta una reseña más amplia, pero no lo será. Disfruté mucho el libro. Breve, con ilustraciones de Manuel Marsol. Solo queda una invitación, ir a caminar.


64 p

Nórdica libros



Saturday, June 28, 2025

Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos, Ensayo biográfico sobre Alfonso Reyes, Javier Garciadiego.

Cada año escucho sobre Alfonso Reyes, es decir, de mis últimos nueve años, cada mayo o antes de mayo, una parte de mi interés gira alrededor de él y su obra. Debemos hacer libros suyos, pero la verdad es que salvo contadas ocasiones los leo, ya que otra parte del equipo los hace, pero este año decidí ponerme más a la mano con él. Ese Alfonso Reyes monumental, lejano, casi una sombra brillosa por la institucionalidad, de la que a veces, confieso, no entiendo toda la alaraca que se hace a su alrededor. Y luego veo, como en el gimnasio, que se mantiene por un puñado de estudiosos que, no son un puñado, sino mucho más. Y, sin querer, yo me he hecho parte de esa familia alfonsina. Por eso, vuelvo a esto, este año he decidido ponerme más a tono. Por eso leí los cuentos, reseñados aquí, pero también he releído o me he reencontrado con su Visión de Anáhuac, la Oración del 9 de febrero, La Saeta, Parentalia, entre otros libros. Y esta semana al fin pude leer este trabajo monumental de Javier Garciadiego, Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos. Ensayo biográfico sobre Alfonso Reyes. Y digo monumental porque lo es, y al mismo tiempo, sin academicismos, más como una charla entre amigos, con señales puntuales sobre la vida y obra. En parte, me parece un libro bifronte, el texto que es rico en anécdotas y que arma la vida del regiomontano, y las notas, eruditas, que abren y profundizan la conversación, atañen al dato duro, que complementa con inteligencia lo que se lee. De esta manera, tenemos un volumen complejo y completo, de amigo y de estudioso, que logra desentrañarnos una vida, la del hijo que durante toda su vida no se perdonó pedirle a su padre que no se sublevara contra Madero; sublevación, que habría de terminar con su muerte en el inicio de la decena trágica y que inauguró una etapa sangrienta, acaso la mayor, dentro de la historia de la Revolución mexicana. Este Reyes de Javier Garciadiego, es un Reyes sífico. Un hombre que todo el tiempo está rodando algo para no alcanzar nada, aunque en el trayecto construya tantas cosas acaso como una marginalia, pero da la impresión de que Reyes nunca tuvo tiempo para ser Alfonso Reyes. Es decir, el verdadero Alfonso que pudo ser, porque primero tenía que ser el hijo que su padre quería, el general Bernardo Reyes, luego el que Henriquez Ureña quería, luego el que debía ganarse el sustento en París y Madrid, luego el que debía sortear las viscitidudes diplomáticas en Argentina, España, Francia y Brasil, luego el que tuvo que tener el encargo de dirigir El Colegio de México, El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua. Y en suma, el Reyes que no pudo escribir su obra porque tenía que escribir otra obra para poder sobrevivir. Es un libro duro, pero hermoso al final, claro y conciso. Un trabajo monumental que enternece en sus últimos párrafos.Hasta aquí llegan los días alcióneos, parece decir a fin de cuentas Garciadiego, todo lo que salga de aquí será imputado a la memoria de Reyes. En fin, me gustó el libro, me permitió conocer a detalle una cronología vital que conocía a dentelladas, me enternece que Reyes haya amado a su Marlen en Brasil, a su Nieves Gonnet en Argentina, que sufra porque su hijo se casa con su tía, que viva hipocondriaco, que no se recupere del sacrificio paterno, de la reticencia a su hermano, que sea un señor de su tiempo, para bien y para mal. Reyes tuvo tantas historias de libros propios mal editados que una cosa sí me queda claro: estaría feliz con las ediciones que hacemos de sus libros.


520 p

El Colegio Nacional

Universidad Autónoma de Nuevo León

Saturday, June 21, 2025

El cielo, Nona Fernández

Marion, Blanca, Emilia, Maltés, Dante, Tadeo, Bruno, la Gringa, Teresa, Julio, Mara y la narradora del cuento que le da título al libro no son sólo relatos, sino vidas que Nona Fernández desenvuelve ante el lector para jugar con ellos una danza de espejos en los que cada uno de ellos es el otro, se desdobla, adopta las inciertas particularidades del otro para ser él por momentos, particularmente en momentos de soledad. Esto, ser el doble, se establece desde el primer cuento, y para mi gusto el mejor del volumén: "Marion". Un fotógrafo, recién divorciado, se instala en un departamento con la intención de vivir al fin su vida como desea, pero no sabe que en el sitio están ocultas unas cajas con la vida del inquilino anterior, Luis. Las cajas le son reveladas por Antonio, la vecina del piso de abajo, quien dice que Luis era alguien importante y que se había ido. Dentro de las cajas hay una con fotos y discos y, en la de fotos, el fotógrafo encuentra un envoltorio con fotos desenfocadas de Marion. Cuando ésta aparece en el departamento y lo llama Luis, y lo confunde con Luis, el fotógrafo sin saber empezará este juego de suplantación de Luis que lo hace generar las mismas dinámicas que Luis tenía con Marion y con Antonia. Así el relato se vuelve una trampa y nos regresa de manera circular al inicio del cuento. La prosa además construye una gran atmósfera enrarecida, gris. Creo que eso es también una cualidad del libro: todos los cuentos, por alguna razón, me los imaginé en blanco y sus escalas de gris, como películas de hace mucho, que avanzan lento, con planos y encuadres que magnifican las escenas. Al final, en "Maltés", asistimos al juego final del libro, en el que parece ser que todos los relatos que hemos leído, han sido escritos por la Gringa, quien a veces, suplanta sin saber a Maltés, un célebre escritor que habita una buhardilla, y al que su novio, quien originalmente es el escritor del cuento, termina por suplantar o tal vez ella a él... imposible saberlo. Así, este cielo es un juego de suplantaciones, de dobles, de hijos que se llaman igual que padres, abuelos, mujeres que suplantan a otras. Una cosa es cierta: para que esto ocurra, sólo es posible mediante el delirio de la enfermedad, la agonía o cierta depresión. No todos los relatos terminan así, acaso el de las suelas de "Zapato roto" deja algo de esperanza, aunque el cuento no tenga ninguna en su narración. Me gustó mucho el libro.

Editorial Cuarto propio

165 p 

Monday, June 16, 2025

Mi guerra ajena, Marina Colasanti

Compré este libro en una feliz Feria del Libro de Guadalajara en la que todo era normal. Iba por el pasillo de las editoriales infantiles, charlaba con unas mediadoras de lectura y luego lo vi: Mi guerra ajena, Marina Colasanti. Sólo quedaba un ejemplar y se lo arrebaté a una colega. De entonces a la fecha, pasó otra vida y finalmente la semana pasada lo empecé a leer. Yo sé de la trayectoria de la escritora, pero la verdad es que nunca la había leído. Me gustan las biografías o memorias de autores, como Volando solo de Roal Dahl, y Mi guerra ajena no me defraudó. Una niña Colasanti narra las peripecias de su infancia en medio de la Segunda Guerra Mundial, su primera residencia en Asmara, donde su padre, soldado del Duce, ha sido enrolado tras la conquista de Etiopía. Desde ahí saldrá a su segunda casa, Italia, y en donde pasará de ciudad en ciudad huyendo de la guerra, hasta que finalmente su destino la pone en dirección a Brasil. Pero en ese periplo, Colasanti nos habla de otras cosas en realidad: de la vida y sus carencias, de la gente, de plazas de árboles tras muros secretos, del sabor extraño de la achicoria que sustituye el café, de su joven cuidadora, Gina, que una tarde maldita encontrará a tres soldados alemanes que la dejarán casi muerta en un campo, del padre, Mamfredo, que ama la guerra, de la madre seria que mira por los balcones de los cuartos rentados en un hotel. Y habla de las castañas que se encuentran por azar y salvan la hambruna, y los bombarderos y en estar en el filo de las ventanas. Habla de la cocina y las pastas de la abuela, del hermano, de la confección de vestuarios para películas que hace su tío para la Cinecitá. Es una biografía, una memoria de la infancia que, como toda buena memoria de la infancia, desafía el mundo de los adultos. Hace días leí otro libro sobre cómo los niños lo saben todo y es cierto. De todo lo que cuenta Colasanti, me quedo con esta escena: su padre, soldado, (de hecho así empieza la memoria, con la boda de los padres). Ella ha crecido viendo soldados, a valerosos soldados italianos que han peleado en África y en el norte de Italia. Para ella, los soldados italianos son muestra de honor y gallardía, pero cuando viaja a Brasil, a un Brasil que estuvo del lado de quienes ganaron la guerra, descubre que para los niños de la plaza por donde vive, los soldados italianos son muestra de cobardía, de gazapos, de cosa perdida. Y Colasanti se enfrenta a eso, les dice que ella sí los vio luchar, que los vio marchar, que los vio ganar y perder y ganar la guerra. Pero los niños no entienden. Yo sí sufrí los bombarderos, yo sí vi las tanquetas, las bombas, etcétera. Pero los niños se ríen, se mofan de sus valerosos soldados. Esa escena me rompe el corazón, ahí está toda la fragilidad humana, el otro, el yo, puestos en juego por la maquinaria de la violencia y la publicidad. En fin, qué bellas memorias. Tan bien escritas. Tan humanas. Tratándose de Marina Colasanti no podían ser de otra manera.


Babel libros

396 p

Monday, June 09, 2025

Bravas, Nuria Kaiser

He leído recientemente libros de cuento. Y he tenido la fortuna de que son buenos o, al menos, encuentro en ellos cuentos geniales, que destacan y jalan al resto del libro. Lo mismo me pasó con Bravas, de Nuria Kaiser. Leí los primeros dos cuentos y luego dejé el libro y no lo volví a retomar sino hasta ayer. Había olvidado por completo que había leído estas historias, pero rápido las recordé, pero no así que solo había leído dos cuentos. Uno de ellos, de los mejores del libro, "Paraísos perdidos", en el que una mujer contrata a una empleada doméstica y poco a poco termina siendo ella la empleada doméstica de la casa, hasta el grado de no ser ya considerada la esposa del matrimonio. Eso tienen estos cuentos, que no dejan concesiones, que los personajes entran en una espiral y la autora los lleva hasta su condenación o bien, nos sorprende con que no cambian. Entonces, tenemos dos oponentes que no darán marcha atrás hasta que uno destruye al otro, como en "Así vivíamos bien", en el que una joven feminista llega al pueblo de la narradora y empieza a "despertar" a las mujeres del sitio para que luchen por sus derechos, hasta que la oponente de la chica toma una decisión para salvaguardar lo que ella considera que es su pueblo. Yo me temía que en algún momento el cuento se volviera uno más de la agenda feminista, que luego sí hay en muchas narradoras y donde los finales y los personajes son previsibles, pero Nuria recuerda que hay que contar una historia, no dar un panfleto. Es un gran texto. Los cuentos en donde se habla de las relaciones maritales, en cambio, dan mucho peso a la agenda feminista, por decirlo de alguna manera, y lo hacen con gran profundidad psicológica y en ese sentido "Un nuevo orden" es un gran relato en el que una mujer, cansada del dominio y abuso emocional de la rectitud de su esposo, idea una manera para llevarlo a sus límites en tanto ella se empodera. Un gran, gran cuento. Y así por lo general, todos los relatos. Acaso el primero del libro, luego de leer los otros, palidece, porque se le ven las exigencias para que el lector acepte el pacto de esa historia en particular, pero los demás son cuentos bien trazados, con personajes muy humanos, contradictorios, abusados y abusivos. Muy buen libro.

104 p
Ficticia

Saturday, June 07, 2025

Más allá de la carne, Jazmín García Vázquez.

 Me parece que, de un tiempo para acá, la literatura de terror escrita por mujeres se ha puesto de moda, sin duda por la fuerte influencia de ciertas novelas también escritas por mujeres en Latinoamérica. El punto en común es que existe, en estos libros, una reivindicación de la bruja o santera o mujer sabia, que guía a las otras mujeres a una especie de revelación que las liberará del patriarcado, para ejercer de nuevo un matriarcado como ha sido en tiempos pasados. En este conjunto de cuentos, me parece, salva con mucha dignidad el uso de este personaje y hay una frase que lo dice con mucha claridad en el cuento de "No existen las brujas", en donde un par de hermanas asiste con una mujer para que le ayude a una de ellas a despojarla del feto que lleva en su interior, producto de la violación del padrastro: "Pude ser la curandera, o la mujer sabia, pero no, ellas decidieron que sería la bruja". Esta sencilla aseveración me parece, es luminosa para una buena parte de la literatura latinoamericana sobre este tema porque aclara, refleja y despoja del misticismo que suele rodear a las brujas que, en este libro, son impulsoras de una revelación para las mujeres en un feminismo que empodera. Entonces, en estos cuentos, hay brujas, mujeres sabias que ayudan a otras mujeres a encontrar su bestialismo, pero también a redimirse. Y hay fantasmas que han olvidado que lo son, actos mágicos, fetos enterrados bajo los árboles, persecuciones orquestadas por los hombres contra las mujeres, etcétera. Pero, a diferencia de otros cuentos que buscan señalar el acoso del hombre y el empoderamiento de la mujer, aquí no se siente la agenda. Y creo que por eso, es mucho más valioso este libro y para muestra "Coyotes", un hermoso relato de amor entre una madre y su hija, entre la naturaleza y la noche  y sus hijas, las jóvenes y adultas, las mujeres que encuentran un espacio de paz. Dice Virginia Wolf que toda mujer necesita un cuarto propio, pero este cuento de Jazmín García Vázquez parece decirnos que Virginia se queda corta: busca otro espacio para estar encerrada en sí. No, dice Jazmín, en el fondo, toda mujer necesita un bosque propio para estar con sus hermanas y la noche.

106 p

editorial Reverberante